En Calle 27, El Chorrillo, los niños aprovechan el alambrado del lugar para colocar sus bicicletas destartaladas. La costumbre, que para muchos es un atractivo, afea el lugar en vista que están ubicadas en hileras a inicios de la vía.
Lo peor de todo, es que, con las lluvias, se forman pequeños depósitos de agua que pueden servir de criaderos del mosquito.