Nación

No hay programas para la atención de mendigos

En el ámbito gubernamental, los limosneros son captados de las calles junto a los demás indigentes, siendo incorporados a campamentos religiosos de resocialización.


Aún en los países más prósperos, existen personas que se dedican a la mendicidad.

En la ciudad capital es muy común ver a un adulto mayor en un semáforo o sentado en un puente peatonal pidiendo limosna. Pero más común se hace la escena de infantes diciendo "deme algo pa’ come" o tocando de casa en casa pidiendo que les regalen algo.

Según Rubiel Cajar, de la dirección de Políticas Sociales del Ministerio de Desarrollo Social (MIDES, para la mendicidad infantil existe una serie de organizaciones apoyadas por la entidad a través de subsidios, que se dedican a la atención de niños de la calle. Tal es el caso de Casa Esperanza y La Ciudad del Niño, entre otras.

 

Sin embargo, para la mendicidad del adulto mayor, aunque hay albergues de la segunda edad y programas organizados por el Ministerio de Salud, desde el punto de vista legal, en la entidad existe un vacío de la ley que no establece de manera taxativa la responsabilidad de los mendigos adultos de la calle.

"El MIDES es el encargado de las políticas sociales del país y en especial con los grupos vulnerables, pero debo confesar que hay un vacío en ese sentido", dijo Cajar.

La Alcaldía ha captado a indigentes que deambulan por las calles y les han brindado atención médica en general, y luego los trasladan al campamento de la Iglesia Ministerio Ejército de Dios, donde ingresan al Programa de Reinserción Social subsidiado por la alcaldía capitalina.

 

Durante el 2007 se lograron captar más de 2,300 indigentes con problemas de drogadicción, alcoholismo o enfermedades mentales.

Para Rolando Gordón, sociólogo, los mendigos siempre existirán, lo que debe hacer el Estado es tener programas para ayudarlos y reinsertarlos nuevamente en la sociedad.


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Fecha y hora de publicación

101 años de Panamá América

 
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