Los delincuentes no respetan a la muerte. El Cementerio Municipal de Alcalde Díaz es tierra de nadie, ya que constantemente los amigos de lo ajeno que aprovechan la poca vigilancia nocturna que existe para hacer de las suyas.
Arsenovio Camarena, un vigilante que trabaja en el Camposanto desde hace 22 años, denunció los constantes robos donde se ha logrado sustraer de la oficina principal una gran variedad de herramientas que son empleadas durante los entierros.
"Es una situación lamentable lo que sucede. Aquí se han producido robos de palas, carretillas, cemento, gasolina y plumas de aguas potable; esto ha provocado que se suspenda el suministro de agua, porque pluma que se pone, pluma que es robada sin consideración de quienes se encuentran enterrados", dijo el funcionario.
Una moradora que se encontraba dentro del cementerio, aseguró que tiene que traer el agua desde su casa (bastante distante de allí) para lavar la tumba de su familiar, porque el cementerio no cuenta con agua accesible para el uso.
Esto implica el traslado de un pequeño tanque de agua y una limpieza racionada y estratégica para asegurar el aseo parcial de la sepultura.
Camargo sostuvo que después de la salida de los funcionarios a las 4: 00 de la tarde, es cuando se inician los problemas y, a pesar saber lo que sucede, el problema no ha sido resuelto.
Una solución que ayudaría bastante sería la ubicación permanente de un celador que velara por la seguridad de las pertenencias en el lugar, pero, al parecer, según él, no existen los recursos para eso.
El cementerio Municipal de Alcalde Díaz data de la década del 50 y tiene una cantidad de 2 mil difuntos enterrados.
Básicamente fueron personas residentes de la localidad y de las áreas del distrito de San Miguelito, debido, en este último caso, a la ausencia de un cementerio adecuado en este lugar.
Camargo sostiene que este Camposanto ha ido creciendo a medida que ha pasado el tiempo. Una ventaja notable fue la compra de varias parcelas aledañas por parte del Municipio para garantizar una mayor capacidad a la comunidad.
Inicialmente fueron los moradores quienes comenzaron a responsabilizarse del Camposanto y, al llegar la década del 70, pasó a ser administrado por la Junta Comunal del lugar.
Otro aspecto a mejorar sería el reforzamiento de la seguridad perimetral que requiere de mayor esfuerzo por parte de las autoridades correspondientes, a fin de disminuir la tasa de robos.
El distrito de Panamá tiene ocho cementerios municipales para 21 corregimientos, siendo ellos Amador, Alcalde Díaz, Concepción, Chilibre, Juan Díaz, Pacora, Pueblo Nuevo y Corozal.