PANAMÁ no cuenta con una política real de estado en el tema de la criminalidad. La razón es que con cada gobierno los planes se dejan a un lado y se inicia de cero.
Así lo manifestó el ex director de la Policía Nacional y Policía Técnica Judicial (PTJ), Oswaldo Fernández, al igual que la directora del Instituto de Criminología de la Universidad de Panamá, Aida Selles de Palacios.
Según las fuentes, en materia de seguridad como en otros aspectos de la vida nacional, no se le da continuidad a los programas que se han desarrollado.
Como diría el político e historiador español Antonio Cánovas "la política es el arte de aplicar en cada época aquella parte del ideal que las circunstancias hacen posible", y en Panamá esto se aplica muy bien cuando de planes contra la delincuencia se refiere.
En tal sentido Fernández recordó que en la administración de Ernesto Pérez Balladares se hizo un intento que posteriormente afianzó el gobierno de Mireya Moscoso, pero no fueron suficientes para diseñar una verdadera política estatal.
Resulta que no sólo los problemas sociales son el detonante de la delincuencia, lo son también las cárceles, cuyas condiciones las hacen convertirse en universidades del crimen.
Ante esto, para Fernández sólo queda un camino, la prevención. Porque según dijo, "de nada sirve combatir una enfermedad cuando ya se le padece".
El actual gobierno mantiene en su poder una propuesta de política criminal, que ha sido proyectada para conseguir un alcance social que permita ofrecer al fenómeno de la delincuencia un programa integral de acción. Así lo dio a conocer Aida Selles de Palacios.
Elaborada por una comisión de alto nivel y guiada por el Instituto de Criminología, en ella se enmarcan las tareas a seguir, incluyendo estrategias, síntesis diagnóstica del problema, sus consecuencias, pronóstico y un control de lo que hay que hacer para cambiar los factores de incidencia de la delincuencia.
Pero si bien se está en el proceso de creación de una política criminal, hay que reconocer que la sociedad panameña es más violenta. Así lo afirma la coordinadora de Psiquiatría del Instituto de Medicina Legal, Elaine Bressan.
Sucede, dice la experta, que la modalidad del delito es más violenta, sobre todo en los últimos cinco años. "Ahora hay quienes asesinan de 50 puñaladas".
Sin embargo, dijo que no puede hablarse de aumento en el número de casos. A su juicio, ahora hay más reporte de los hechos sangrientos y somos más gente, lo que aumenta la proporción de los delitos.
Dijo que la violencia depende exclusivamente de la naturaleza del ser humano, que en ocasiones, por defender su derecho, pasa por encima del de los demás.
Las cifras de homicidios que maneja CONADEC confirman que la sociedad se torna más violenta. En el 2004 hubo 310 las víctimas, 24 mujeres y 281 hombres. Fue septiembre el mes en que el presidente Martín Torrijos asumió el poder, el más violento: 32 muertos. Le siguieron mayo, con 30; enero, 29; julio, 28; octubre, 27; febrero y diciembre, 25; agosto y noviembre, 24; marzo y junio, 22; y abril, 21.
No hay una política criminal de Estado
Mientras se diseña una propuesta, los crímenes se hacen con más crueldad y saña, advierten los expertos.