Ubicados en diferentes semáforos de la ciudad capital, los buhoneros se dedican a vender un sinnúmero de accesorios entre los que destacan flores, artículos de celulares, lentes, entre otros.
Otros en cambio optan por limpiar los parabrisas de los automóviles, pero al finalizar su trabajo algunos conductores no les pagan, ignorándolos. Según algunos transeúntes esta situación se repite todos los días, porque las autoridades no interfieren en esta clase de asuntos.