Párrocos de más de 20 iglesias católica del distrito de San Miguelito denunciaron la "grave" proliferación de cantinas, bodegas, parrilladas y la venta ilegal de bebidas alcohólicas en calles y casas de esa comunidad.
El sacerdote Conrado Sanjur, coordinador de la Vicaría Cristo Redentor; el Padre, Oscar Martin , coordinador de la Vicaría Cristo Luz del Mundo y el religioso, Justino Villarreal, coordinador de la Vicaría la Santa Cruz, firmaron una carta donde denunciaron la situación existente en el distrito y a la vez solicitaron una reunión con el alcalde, Rubén Darío Campos para tratar está "grave problemática".
De acuerdo con la padre Sanjur el problema de la proliferación de cantinas y bodegas en San Miguelito se ha agudizado en el distrito a tal punto que la propia comunidad ha solicitado la intervención de la Iglesia Católica en el problema para buscarle solución.
Sanjur indicó que los sacerdotes están recogiendo información que le está proporcionando la población sobre los lugares donde están ilegalmente ubicadas las bodegas y cantinas así como las casas que venden si control bebidas alcohólicas.
Precisó que las quejas sobre la proliferación de cantinas proviene de los moradores de San Antonio, Villa Lucre, Samaria, donde hay cantinas y bodegas entre las casas, y en Villa Guadalupe, donde se denuncia la apertura de nuevos establecimientos de expendio de bebidas alcohólicas.
El sacerdote manifestó que la proliferación de bodegas y cantinas es de vieja data en San Miguelito y el mismo en vez de resolverse se acrecienta debido a que las mismas autoridades son los "promotores" de la apertura de estos establecimientos por los ingresos que representan para la comuna.
Recordó que el actual alcalde fue denunciando a principio de la década de los 90 como "patrocinador" de las bodegas y cantinas, y que esa misma acusación se la formularon al entonces alcalde Felipe Cano por aprobar la apertura de este tipo de establecimientos en el distrito.
Sanjur denunció que las bodegas, cantinas y sitios de expendio de licor ya sobrepasan la cantidad que reglamentariamente establece la ley por proporción de la cantidad de pobladores.
Para Sanjur este problema agrava los niveles de violencia, y delincuencia juvenil que hay en el área, además que acrecienta los niveles de alcoholismo en el distrito.
Apuntó que debido a estos sitios se observan cuadros deprimentes como los de niños que son enviados por sus padres a comprar licor y otros que lo consumen, acostumbrándose desde pequeño al vicio del alcohol.
Indicó que la proliferación de estos sitios aumentan el consumo de drogas y por ende el narcotráfico. Otra causa más grave de la situación que se vive, señaló Sanjur, es la desintegración familiar que se registra en los hogares del distrito.
De acuerdo con el sacerdote es lamentable en sitios de extrema pobreza como Samaria se puedan contar bodegas y cantinas entre las casas, situación que agrava la situación de los más pobres de San Miguelito.
Manifestó que el escaso número de centros y zonas de recreación, agregado a la existencia de negocios como bodegas y cantinas, casas de alojamiento, baile, toldos, etc., ofrecen una indebida y distorsionada canalización de las energías propias de los menores y jóvenes y de la ocupación del tiempo libre enajenándolos de la realidad en que desenvuelven atentado directamente contra el bienestar físico y social de las familias y la comunidad en general.
Interrogado que hasta dónde se pretende llegar con esta nueva ofensiva del problema, Sanjur destacó que la Pastoral de Oriente, que involucra San Miguelito y Chilibre, iniciará una campaña y está recogiendo firmas de los moradores para solicitarle al alcalde Rubén Darío Campos, que no otorgue más permiso para bodegas y cantinas en el área.
Planteó que solicitarán al alcalde que promueve una reforma de la ley 55 de 1973, que regula la materia, para que se disminuyan las atribuciones, hasta hora absolutas, que tiene el jefe de la comuna, para expedir los permisos de apertura de bodegas y cantinas.
Reveló que además la comunidad y la Iglesia están solicitando la participación en la solución del problema de las autoridades de Salud, Educación, Comercio e Industrias y del Ministerio de la Familia.
"Nuestro propósito es unir esfuerzos, cumpliendo todos, autoridades, ministerios, iglesia y comunidad con nuestras respectivas responsabilidades frente a los problemas sociales que afectan al distrito", expresó el cura.
Un informe elaborado por la Iglesia Católica sobre la situación social en el distrito de San Miguelito revela que existen 400 lugares de expendio de licor por encima de lo que permite la ley en esa área, sin tomar en cuenta, que muchos de estos, están ubicados al lado de Escuelas, Iglesias, y Centros de Salud.
Indica que el informe que en el distrito existen cerca de 773 lugares de expendio de licor, según una encuesta realizada en 1992.
El corregimiento de Belisario Porras es el que tiene mayor cantidad de cantinas y bodegas con 121, Amelia Denis de Icaza con 35, José Domingo Espinar y Victoriano Lorenzo con 21 y Mateo Iturralde con 17 establecimientos.
La situación es grave ya que para el año de 1978, en el corregimiento de Belisario Porras sólo existían 17 lugares de expendio de licor.
La Ley 55 del 10 de julio de 1973 establece que no se otorgará licencia para el funcionamiento de bodegas y cantinas, en donde a juicio del alcalde del respectivo distrito, se tropiece con dificultades para la rápida y frecuente comunicación, ni en los barrios o zonas residenciales ni en locales situados en las inmediaciones o cercanías de las escuelas o colegios que interrumpan sus actividades.
También la mencionada ley prohibe el otorgamiento de licencias para este tipo de comercios en lugares situados a distancia menor de 100 metros en el interior de la República y 500 metros en las ciudades de Panamá y Colón y San Miguelito de las escuelas y hospitales públicos o privados o de templos religiosos.
La norma señala que el número de cantinas existentes en un poblado no podrá exceder la proporción de una por cada mil habitantes, según el último censo oficial de población.
Además prohibe en todo el territorio de la República de Panamá el suministro o expendio de bebidas embriagantes a los menores de 18 años así como la entrada de éstos en las cantinas y bodegas.
En un informe sobre el problema la Iglesia Católica sugirió hace años algunas reformas a la ley 55, pero que no han sido tomadas en cuenta por las autoridades.
La Iglesia solicita que la distancia de las bodegas y cantinas de las escuelas, iglesias, centros de salud y de campamentos donde se concentre obreros sea extendida a un radio de 10 kilómetros.
Igualmente solicita que no se otorguen este tipo de licencias cuando el número de lugares de expendio de licor y bebidas alcohólicas existentes en un área exceda la proporción de una por cada mil habitantes, según el último censo.
También los curas piden que la ley incluya que las inversiones para este tipo de establecimiento no sea menor a los B/.30 mil.