El uso del regulador de velocidad en el sistema de transporte público no significaba más que "venderle otro parche al pueblo" para retrasar el nuevo sistema de movilización en la ciudad capital.
Así lo calificó el ministro de la Presidencia, Demetrio Papadimitriu, luego que el accidente en la Cinta Costera, en el que un bus de Panamá Viejo- Avenida Balboa se volcó, reavivara la preocupación por el desorden en el sistema.
Por ello, se cuestionó por qué, después de anunciar que se implementaría el aparato, el año pasado, se suspendió su utilización.
Papadimitriu justificó que utilizarlo sería aplazar la entrada del Metro Bus, algo que "cortará de grano" el problema de transporte citadino; y que aunque el regulador funcionara, se corría el riesgo de que algunos conductores lo quitaran.
Mientras se espera la llegada del sistema, se reanudarán los operativos antidopajes en las piqueras, que se harán con personal del Sistema de Protección Institucional (SPI), reveló el ministro en TVN Noticias, aunque no dijo cuándo.
La idea de utilizar el regulador de velocidad surgió luego del accidente en Las Garzas en Pacora, en el que un camión volquete colisionó a un bus de Las Garzas- La Doña, donde murieron 25 personas.
Planteada la propuesta, había confusión en quién sería el responsable de instalar el aparato en los buses; si el Gobierno o los conductores, mientras que algunos dirigentes transportistas afirmaron que no era necesario implementarlo, pues habían otros más modernos como el sistema de posicionamiento global (GPS, por sus siglas en inglés).