La auditoría realizada por la Contraloría General a la Fundación Amador, encargada de promover la construcción del Museo de la Biodiversidad, no reveló irregularidades "dolosas" en el manejo de los fondos destinados para la obra, aseguró el jefe de las finanzas públicas, Dani Kuzniecky.
Sin embargo, el informe determinó que la entidad no le dispensó el manejo óptimo a los recursos financieros del proyecto, pues no hubo una planificación adecuada que se tradujo "en una omisión en el presupuesto inicial de gastos importantes".
El proyecto, valorado en unos B/.40 millones, cobró notoriedad en abril pasado cuando el jefe de auditoría de la Contraloría, Edgardo Chanis, advirtió en un memorando la existencia de pagos que sobrepasaron los costos y las cotizaciones propuestas por los proveedores para el museo.
Este hecho generó críticas, toda vez que se habían gastado más de B/.12 millones, y solamente estaban terminados los planos del edificio y de las exhibiciones.
Cabe mencionar que en el informe se sugiere la definición de las fuentes adicionales y las condiciones del financiamiento que permitan garantizar la viabilidad del proyecto en el "supuesto que se desee continuar con su ejecución".