“No soy idónea, yo no soy educadora, yo no vengo a dictar clases”, así respondió ayer la ministra designada de Educación, Lucy Molinar, a las críticas de los grupos magisteriales por su nombramiento.
La periodista de televisión descartó cualquier diálogo de educación, ya que optará por la acción.
“Esta ha sido una decisión muy dura, pero tengo ganas de hacerlo, te lo juro que tengo muchas ganas de hacerlo”, dijo.
La próxima titular del MEDUCA explicó que hay que sumar voluntades y ejecutar los proyectos.
Molinar en horas de la tarde de ayer se reunió con 16 representantes de gremios magisteriales.
Luego del encuentro, expusieron que le darán un voto de confianza, aunque aspiraban a un ministro o ministra del sector magisterial. Dentro de lo tratado está la despolitización del MEDUCA.