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¡No tenga miedo, vacúnese ya!

La Organización Mundial de La Salud (OMS) ha establecido seis vacunas "básicas" que debe recibir una persona. Estas son las vacunas contra la difteria, tétano, tosferina, polio, tuberculosis y sarampión.


Muchas enfermedades pueden prevenirse y hay quienes se resisten a establecer barreras con tan sólo permitir que se le aplique una vacuna. Vacunarse es responsabilidad de todos, ya que las vacunas o inmunizaciones tienen una importancia relevante en la población, porque a través de ellas se pueden erradicar enfermedades infecciosas que pueden causar incluso la muerte.
Las vacunas se aplican especialmente desde que uno nace, porque cuando se es infante se está expuesto a todo tipo de anticuerpos que podrucen enfermedades que se pueden traspasar del niño a la madre.
La Organización Mundial de La Salud (OMS) ha establecido seis vacunas "básicas" que debe recibir una persona. Estas son las vacunas contra la difteria, tétano, tos ferina, polio, tuberculosis y sarampión. A raíz de este pronunciamiento de la OMS se ha podido prevenir, a nivel mundial, la muerte de más de dos millones de niños al año.
Las primeras vacunas que se le deben colocar al infante, antes de cumplir un año de nacido, son las inmunizaciones contra la Hepatitis B, la BCG, el polio, la pentavalente, que es contra la difteria, la tosferina y el tétano, la de la influenza y la del rotavirus.
Cuando un niño no está vacunado y se ve expuesto al germen causante de la enfermedad, puede que su organismo no sea lo suficientemente fuerte para luchar contra la afectación, aseguran los expertos.
Después de los 12 meses de edad, hasta los 5 años, los niños tienen que realizarse refuerzos de las vacunas que ya se le han colocado, y además se le proporcionan nuevas para evitar enfermedades como la varicela, la hepatitis A y la Triple viral.
Según la doctora Yadira de Moltó, especialista en el tema de vacunación, ningún niño debe ir a la escuela para aplicarse por primera vez una vacuna, a pesar de que en la escuela existen los programas de refuerzo para las vacunas que ya se han aplicado antes de cumplir los 5 años de edad.
Los refuerzos que se aplican cuando se está en la época escolar, que va de los 6 a los 12 años, son de vacunas como el polio, la hepatitis B, el TD adulto en caso de no haber recibido su segundo refuerzo antipolio y la M.M.R de no tener el primer refuerzo.
Muchas personas piensan que las vacunas solamente se le deben aplicar cuando eres un infante, pero no es así. Los adultos necesitan protección, sobre todo refuerzos, contra el sarampión, la hepatitis A y B, la papera, la rubéola, el tétano, la difteria, la enfermedad neumocócica, la gripe y la varicela.
Las mujeres en edad fértil y gestantes deben también recibir inmunizaciones, como por ejemplo, la TD adulto, para evitar problemas posteriores a la hora del nacimiento del bebé.
La doctora Moltó indicó que en Panamá las vacunas contra el rotavirus, la fiebre amarilla y la influenza se han implementado especialmente para los grupos de riesgo.
Por ejemplo, la vacuna de la fiebre amarilla solamente se aplica en tres regiones del país que son Panamá Este, Darién y Kuna Yala, debido a la cercanía amazónica que tienen con la frontera con Colombia.
Explicó Moltó que hay vacunas que sus refuerzos requieren ser colocadas cada 10 años. Éstas son la de difteria y la vacuna contra el tétano.
El tétano es una enfermedad que causa espasmos musculares muy dolorosos y que puede ser mortal, mientras que la difteria es una infección de la garganta que puede dañar el corazón o los pulmones.
En cuanto a la conservación, las vacunas requieren un cuidado delicado y especial.
Las mismas deben permanecer en un depósito especie de un congelador, a una temperatura de entre 2 a 8 grados Centígrados, pero sin llegar a que se congelen.
Este proceso de conservación que se conoce como la Cadena del Frío, en donde se regula adecúa la luz y la temperatura que deben tener los químicos de la vacuna desde que salen del laboratorio fabricante hasta que sea administrada la dosis inmuniológica al paciente.
En Panamá, los encargados de realizar este proceso de conservación es el Depósito Nacional Biológico del Ministerio de Salud, que se encuentra ubicado cerca del Hospital Santo Tomás.
Después de utilizar las agujas, jeringas y los frascos de las dosis, los mismos se depositan en biocontenedores de seguridad, teniendo en cuenta que las vacunas tienen la consideración de residuos especiales, patológicos o infecciosos.
Al igual que cualquier otro medicamento, las vacunas pueden causar reacciones, generalmente en forma de dolor en el brazo o poca fiebre. Aunque las reacciones graves son raras, pueden suceder, y el médico de su hijo o la enfermera pueden comentarlas con usted antes de administrar las inyecciones. Sin embargo, los riesgos de contraer las enfermedades contra las que protegen las vacunas son mayores que los riesgos de presentar una reacción a la vacuna.
El 12 de abril de 1955, se calificó de milagroso porque había aparecido la primera vacuna contra la polio.
El artífice de este "milagro" fue el doctor Jonas Salk que, tras ocho años de investigaciones, consiguió demostrar que su vacuna contra la poliomielitis, creada a partir de un virus sin vida, era eficaz y protegía a las personas de desarrollar la enfermedad.
La vacuna del doctor Salk no fue la primera de la historia, pues antes ya habían aparecido vacunas para la viruela, la difteria o la gripe, pero sí fue la que revolucionó el campo de las inmunizaciones, cambió la percepción que la sociedad tenía de la ciencia y animó a otros científicos a seguir investigando.
Hasta la llegada de la vacuna, el virus de la poliomielitis mató y paralizó a miles de personas en la primera mitad del siglo XX y fue agresivo en la década de los 40 y 50.


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Fecha y hora de publicación

101 años de Panamá América

 
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