En El Palón de Curundú, la fotografía del niño Bryan Hims es alumbrada por una vela, mientras que en una improvisada galera los vecinos se reúnen para rezar por su alma.
Esta familia vive una triste realidad, ya que además de la pena de la pérdida, los padres tienen la preocupación de no tener dinero para sepultarlo.
En un espacio que no supera los dos metros, en donde las sillas pelean por ganarles espacio al resto de los muebles, su madre Rosa García dijo no tener dinero ni para comprar el "cajón".
"Aquí nadie tiene un trabajo fijo ni ayuda económica, pero todos nos queremos ir de aquí", exclamó.
"Esto se ha vuelto muy peligroso, los niños tienen temor de jugar afuera, por que nunca se sabe cuando hay un tiroteo", detalló.
Rosa García explicó que el pequeño Bryan que murió a causa de impacto de bala proveniente de un enfrentamiento entre pandillas, era el menor de tres hermanos.
Dijo estar muy preocupada porque no han recibido ayuda para poder cubrir los gastos del sepelio. "Quisiéramos que el presidente Martín Torrijos nos diera una pequeña ayuda para solventar este problema y nos permitiera sepultar a nuestro hijo".