El ex dictador Manuel Antonio Noriega fue recluido ayer en la cárcel La Santé, calificada por organismos internacionales como una de las cinco peores del mundo en materia de respeto a los derechos humanos.
En París, un avejentado Noriega compareció ante el Tribunal Correccional nada más llegar a Francia, adonde fue extraditado desde los Estados Unidos y donde defendió su derecho a ser repatriado a Panamá ante el juez francés que tenía que decidir sobre su eventual ingreso en prisión.
Noriega, de 76 años y con un discurso titubeante, reprochó ante el tribunal "la acción que se toma criminalmente contra mí" y alegó que se estaban violando sus derechos personales.
Insistió en que su estado es el de "prisionero de guerra producto de la invasión de Panamá" por parte de EE.UU.
Invocó, además, su "derecho a la inmunidad", que dijo tener "como jefe de Gobierno" en una breve declaración en español que el juez de las libertades y la detención le permitió hacer sentado, debido a su delicado estado de salud.
Pero el magistrado, Jean-Michel Maton, dictaminó su ingreso en prisión provisional porque, estimó, es "el único medio" para garantizar que Noriega comparezca ante el tribunal que lo tiene que juzgar de nuevo en Francia.
El juez insistió en que "los hechos (que se le reprochan a Noriega) no presentan ningún vínculo ni siquiera débil con sus atribuciones de jefe de Estado".
Respondía así a las alegaciones del propio ex dictador y de sus abogados en el sentido de que consideran que tendría que beneficiarse de inmunidad como antiguo "jefe de Estado" de Panamá.
También estimó Maton que su puesta en libertad sería "impracticable incluso con control judicial", pues se correría el riesgo de fuga al extranjero.
El procedimiento contra Noriega en Francia se abrió en noviembre de 1989 a raíz de una investigación sobre fondos sospechosos que habían llegado a este país a varias cuentas a nombre de su mujer.
El Tribunal Correccional de París lo condenó el 1 de julio de 1999 a diez años de cárcel por blanquear dinero procedente de varias operaciones de narcotráfico.
Con ese dinero adquirió varias propiedades inmobiliarias en Francia, según dicha sentencia.
El infierno.La cárcel La Santé fue construida en 1867 y desde entonces es catalogada como una de las peores prisiones del mundo. Apenas en el 2008, el Comité de Derechos Humanos de las Naciones Unidas le ratificó esta condición, luego de una inspección.
La ex jefa de esta prisión, Veronique Vasseur, denunció en el año 2000 que los colchones del penal están llenos de piojos, las enfermedades de la piel abundan, porque los reos se bañan dos veces a la semana con agua fría, hay hacinamiento de presos, ratas y otras alimañas, las violaciones sexuales son frecuentes y los familiares de los reos son humillados en las visitas.
La doctora Vasseur definió el penal así en su libro “Lo que yo he visto en la prisión La Santé”: “La delgada lámina de cristal que separa a un visitante de un preso, es en realidad la frontera entre dos mundos, y más de una vez se ha dicho que, imaginando su Infierno, Dante no vio nada”.
Las celdas en La Santé, que en francés significa “Salud”, miden 11 metros de diámetro. Es posible que Noriega sea trasladado a una de las 15 celdas VIP que existen en el penal y cuyo único privilegio consiste en que no tendría que compartirla con otros cuatro o cinco presos, como ocurre en el resto del penal.
En las celdas VIP hay una cama, una mesa, estanterías, un lavamanos, un baño, derecho a bañarse todos los días, una sala de actividades y un patio de unos 200 metros cuadrados.
La Santé es la única cárcel en París, está ubicada en el distrito XIV, en Arrondissement, un barrio de clase media a pocos minutos del centro histórico de la ciudad.
Las nuevas condiciones de Noriega difieren de las que tuvo en los últimos 20 años en el Federal Correccional Institution de EE.UU., un albergue de baja seguridad, en donde el ex general tenía derecho a visitas tres días a la semana, acceso a correos, una baja suma de dinero y ejercicios al aire libre.
El periódico estadounidense El Nuevo Herald calificó la celda del ex general Noriega en Estados Unidos, como “un apartamento, casi celda, construido especialmente para el ex militar”.