Como estudioso de las enfermedades infecciosas, el director del Instituto Gorgas para Estudios de la Salud, Néstor Sosa, mostró su satisfacción porque la investigación científica en Panamá está creciendo para que las políticas de salud sean más efectivas.
¿Qué avances tiene la investigación en el país?
Entre los últimos cinco a siete años ha tenido un crecimiento grande; por un lado, consiguiendo inversiones por parte del Gobierno, así como en investigaciones científicas para avanzar el conocimiento y, por otro lado, conseguir subsidios de entidades extranjeras en temas de interés para las ciencias y el país.
¿En qué ha variado el trabajo que desarrolla el Instituto Gorgas?
Seguimos haciendo investigaciones clásicas como Malaria, Leishmaniasis, VIH-Sida y se ha aumentado el estudio de virus respiratorios, como la influenza, además que se ha estudiado más al dengue, desde cuestiones entomológicas referentes al mosquito, eficacia de los insecticidas, hasta los mosquitos genéticamente modificados.
¿Están estudiando otras enfermedades?
En cáncer estamos mejorando las herramientas diagnósticas para ayudar a los especialistas a definir qué tipo de cáncer padece el paciente y cuál es la mejor terapia, porque hay indicadores genéticos que así lo determinan.
Por otra parte, acaba de terminar una encuesta de factores de riesgo cardiovascular en Panamá y Colón, en donde se ha encontrado mucha relación con la obesidad y la prevalencia relativamente alta de diabetes, presión alta e incluso, diferencias étnicas, ya que ciertas poblaciones son más sensibles a estas enfermedades.
¿Hasta el cambio climático están investigado?
Es algo novedoso.
Muchos científicos creen que los cambios de clima inciden en la salud.
Hay un estudio de cómo predecir la cantidad de mosquitos transmisores del dengue con base en el clima.
Un grupo de investigadores ha podido desarrollar este índice que se ha aplicado en países como Cuba y ahora le podemos decir al Ministerio de Salud, por ejemplo, que con base en las lluvias que hemos tenido, en los próximos tres meses la incidencia de mosquitos va a ser esta, en determinados lugares.
¿Puede haber incidido el clima en el aumento de casos de dengue que se dio el año pasado?
Fue algo curioso, pues nunca se había dado una proporción tan alta de casos severos y fallecimientos.
Una de las cosas que encontramos fue que casi todos los casos severos eran por el virus 2 (el más inmune de los cuatro tipos).
Este año vamos a hacer un estudio genético de este virus para ver su estructura genética y si ha tenido mutaciones, evolucionado o si es diferente; incluso vamos a estudiar cómo el cuerpo responde al virus.
¿Qué experiencia dejó la KPC?
Lo que hemos hecho positivamente es reforzar el laboratorio.
Identificar estas bacterias cada día es más complejo y sofisticado. Hemos adquirido tecnología para detectar las cepas de estos gérmenes.
Hemos aprendido, en la parte negativa, que nuestro sistema de control de infecciones tiene mucho que mejorar y eso es reflejo del problema de salud pública que hay en nuestro país.
Hay que tomar en serio las infecciones, hubo una época en que se pensó que las íbamos a controlar y al final las bacterias fueron más astutas que los seres humanos porque han buscado la manera de sobrevivir en ambientes hostiles como los hospitales.
Lo otro es la disciplina en los hospitales. Por el volumen de pacientes que acuden, problemas de espacio, equipos anticuados y edificios viejos se ha flexibilizado.
Hay que poner más disciplina y mantenerla, separar los pacientes a una distancia correcta, el lavado de manos, además de inversión en herramientas adecuadas y un cambio de actitud en los trabajadores de salud y los pacientes.