Ante el inicio de la campaña electoral y por los pocos meses que quedan para concluir el mandato de la actual Asamblea Legislativa, el presidente de este órgano del Estado, Jacobo Salas, considera que es muy poco probable que en el último período de sesiones ordinarias se puedan tomar acciones definitivas con miras a rescatar la Caja de Seguro Social (CSS).
Indicó además que un tema tan complicado como éste no puede ser tomado a "la carrera" y resultó en unos pocos meses que hacen falta para concluir el actual período de sesiones ordinarias que inicia el 1 de marzo y termina cuatro meses después.
Sin embargo, opinó que lo mejor sería que en este momento entre los cuatro candidatos presidenciales se procediera a firmar un documento en el cual todos se comprometieran a encontrar una rápida solución al problema.
Indistintamente de las acciones a tomar, éstas deben ser producto de un consenso entre todas las fuerzas políticas y otros entes activos de la sociedad panameña, opinó Salas.
Las acciones a tomar deben ser en un plazo no mayor de seis meses, después que se instale el nuevo gobierno en septiembre próximo, pues hay que hacer algo rápido para evitar que se agrave la crisis financiera de esta institución.
Salas dijo que es muy probable que en este período de sesiones ordinarias exista un alto porcentaje de ausencia de los legisladores principales y que sean los suplentes los que asistan a las reuniones, lo que se convierte en otro elemento que hace que no sea conveniente discutir el tema en este período de sesiones ordinarias.
No obstante, manifestó que corresponderá al Ejecutivo tomar una determinación al respecto y que, posteriormente, serán los miembros del pleno legislativo los que tomarán una determinación al respecto.
En la iglesia erigida en ese sitio, antes de que se levantase el convento, fue donde el 28 de diciembre de 1530 todos los expedicionarios de Francisco Pizarro recibieron la sagrada comunión antes de embarcarse para el Sur, en busca de épicas aventuras.
El convento de La Merced fue el primer edificio ocupado por los piratas y quizás por esta razón no fue presa de las llamas, de modo que los invasores pudieron despojarlo de todos sus tesoros. Fue también el único lugar habitado después de desierta la ciudad, pues los frailes volvieron a su asilo y no lo abandonaron hasta 1675.
Su devoción les hizo transportar piedra y materiales de la iglesia y convento a la recién fundada capital para construir la nueva iglesia de Nuestra Señora de la Merced, ubicada hoy en el barrio de San Felipe. Sin embargo, Fray Cristóbal Ramírez, comendador de la orden de la Merced, cedió parte de esos materiales para construir las murallas de la nueva ciudad que habían de protegerla y defenderla contra los enemigos.