Una demanda por la suma de B/.2 millones contra la empresa PYCSA por los daños y perjuicio ocasionados por la muerte del menor Maikol Xavier González, fue presentada ayer ante la jurisdicción civil por el abogado Víctor Orobio.
Orobio reveló que con esta demanda por la suma total de las demandas presentadas contra PYCSA, asciende a la suma de B/.6 millones debido a las reclamaciones realizadas por las muertes de tres niños ocurrida durante un derrumbe de parte de un puente en el Corredor Norte.
Explicó que la acción judicial tiene su génesis en los incidentes ocurridos el domingo 14 de diciembre del pasado año, cuando tras una intensa lluvia parte de un puente del Corredor Norte ubicado en el área de La Palmita, San Miguelito, se desplomó y cegó la vida de los jóvenes Eduardo Alejandro Moreno, Félix Issac Córdoba y Maikol Xavier González.
Precisó que de acuerdo con el informe de necropsia realizado a los cuerpos de los tres niños, estos fallecieron a causa de impactos ocasionados por múltiples objetos contundentes, tierra y materiales provenientes de la estructura de sustento del puente.
A la vez detalló que el incidente se produjo a pesar de las constantes quejas, advertencias y denuncias públicas hechas por los moradores del área, sobre el inminente y potencial peligro que entrañaba la construcción para su integridad física.
De acuerdo con el abogado Orobio, la empresa responsable de la construcción del puente a través de terceras personas ha realizado ofrecimientos a los familiares de las víctimas por la suma de B/.75,000 que no puede resarcir el daño ocasionado.
Alegó que existen claras evidencias que la empresa constructora desatendió recomendaciones técnica propias de la construcción realizadas por el Servicio Nacional de Protección Civil (SINAPROC) y la Defensoría del Pueblo.
En la Comarca Kuna Yala no se registro ningún caso, mientras que en Aguas Claras, Madugandí, en Bayano, sólo han contabilizados dos casos en las últimas dos semanas, luego del brote de 112 casos ocurrido en enero. Aunque la situación es más preocupante en la comarca Gnöbe Buglé, pues no se ha podido controlar debido a que es un área de difícil acceso.