Más de 200 familias que viven en la barriada Nueva Esperanza del corregimiento de Pacora se sienten "abandonadas" porque desde hace 11 años que ocuparon esos terrenos a orillas de la carretera Panamericana no han tenido respuesta de los últimos tres gobiernos en demanda de agua potable, salud carretera, dragado del río Cabra, y lo más importante para ellos legalización de las tierras que habitan.
La presidenta del Comité de trabajo "Rufina Alfaro", Dalys Concepción denunció que pareciera que los "pobres no tenemos derechos a que se nos atienda" ya que llevan 11 años de lucha por las mejoras de la comunidad.
Manifestó que el principal problema que enfrentan actualmente es la legalización de cerca de las cuatro hectáreas de tierras que ocupan ya que las mismas están siendo reclamadas por la Asociación de Beneficiencia de Miembros de la Fuerza Pública (AMIFUP).
Según la dirigente, el Banco Hipotecario Nacional (BHN) había efectuado la medición de los lotes de todas las familias del sector, pero ahora tras un reclamo que adelanta la AMIFUP la situación ha cambiado mucho.
Indicó que la AMIFUP esta reclamando derecho sobre las tierras que ocupan los moradores y quieren venderlas a B/.30.00 el metro cuadrado, un precio que consideran sumamente elevadísimo para su situación económica.
Concepción aseguró que ahora que se llevan a cabo el dragado del río para subsanar lo de las inundaciones es que otras organizaciones reclaman derechos sobre estas tierras por interés lucrativo.
Adelantó que el próximo 15 de septiembre el BHN y la AMIFUP sostendrán una nueva reunión para dilucidar este problema.
De acuerdo con la dirigente interbarrial el BHN está defendiendo los intereses de los moradores que ocupan estas tierras desde hace once años, por ello es que se oponen a la privatización de esta institución.
"Nosotros nos vamos a salir de aquí nunca", advirtió la dirigente Concepción.
Yeni Hernández, secretaria de la organización interbarrial de Nueva Esperanza relató la triste realidad que enfrentan cada año con las inundaciones en ese sector debido a la falta de drenaje del río Cabra.
Precisó que todos los años el Sector uno, llamado El Bajo, es anegado de agua y varias familias tienen que salir huyendo y regresar a sus casas luego de que las aguas hayan bajado.
Indicó que el MOP inició los trabajos de dragado 600 metros río abajo después del puente sobre el río Cabra, situación que alivió bastante el problema, pero desde el mes pasado, se llevaron sus maquinarias y han dejado el trabajo inconcluso.
Hernández, quien es estudiante universitaria, destacó que el SINAPROC recomendó al MOP que se levantara un muro de tierra para evitar las inundaciones, pero esta entidad ha dejado todo inconcluso, lo que preocupa a la comunidad.
Los moradores se abastecen de agua de turbina, proveniente del río Cabra. Los dirigentes denunciaron que cada vez que llueve el agua sale "chocolate" debido a la filtración de tierra y lodo.
La señora Concepción manifestó que ellos demandan agua potable del acueducto que se está construyendo en Cerro Azul. Preguntó que por qué otras barriadas que se construyen en el sector tienen agua potable y ellos con 11 años de residir no pueden aspirar al agua potable.
Precisó que con el sistema de turbina el agua les llega por cuatro días de los siete de la semana y lo más grave aún es que el Ministerio de Salud les prohibe los tanques de reserva para agua.
Las calles tienen enormes cráteres. Fueron levantadas por los propios moradores que tiraron caliche y piedras.
A pesar de su uso constante, tienen enormes cráteres. Las dirigentes indicaron que ellos reclaman calles de asfaltos ya que otras barriadas con menos años de fundación tienen calles ya de concreto y asfalto.
Se quejan de que en toda la orilla de la Panamericana a partir de la 24 de Diciembre no hay alumbrado eléctrico, lo que es aprovechado por la delincuencia para hacer de las suyas.
Los moradores destacaron que en las calles internas no hay alumbrado. "En las noches se escuchan los gritos de mujeres que son asaltadas", manifestó la dirigente Concepción al señalar que en el área falta más seguridad y patrullaje de la Policía Nacional.
El pasaje es elevadísimo en el sector. Desde Nueva Esperanza hasta el Parador, en Pedregal, cobran 30 centésimos. Los moradores e oponen rotundamente a un aumento del pasaje.
Denunciaron que los buses Felipillo-Corredor cobran 40 centésimos, si el pasajero los aborda en el Parador, situación que es ilegal, indicaron.
La situación crítica. Los niveles de infestación del Aedes Aegypti alcanza el 12% en Nueva Esperanza y Felipillo.
De acuerdo con la dirigente interbarrial en la barriada no hay centro ni puesto de salud y manifestaron que no utilizan el que está en Felipillo porque no tiene ni gasas para heridas.
Los moradores de esta barriada tienen historia de lucha. Han cerrado en dos ocasiones la carretera Panamericana. " Fuimos brutalmente reprimidos con Endara y el Toro Balladares y con este gobierno, también tendremos que cerrar la calle", dijo la dirigente Concepción.
Manifestó que el 7 de septiembre próximo sostendrá una reunión interinstitucional en la Junta Comunal de Pacora para dialogar sobre soluciones, pero será la última oportunidad que darán a las autoridades o de lo contrario volverán a las calles.