Nación

Nueva fiscalía debe investigar la invasión


Un grupo de familiares de víctimas y personas desaparecidas durante la dictadura militar recomendará que la nueva Fiscalía Superior, a crear por la Asamblea Legislativa, investigue las muertes de la invasión de Estados Unidos a Panamá e incluso la del general Omar Torrijos Herrera.
Gabriel Miró, vocero de esta organización independiente, expresó que solicitarán que en lugar de Fiscalía Especial Superior, el nuevo ente sea denominado, Fiscalía de los Derechos Humanos e investigue todos los casos no aclarados desde el inicio de la dictadura militar, a la fecha.
Añadió que son muchos los casos que todavía no han sido aclarados y que se constituyen en una violación a los derechos humanos de la población panameña y por eso la necesidad de que se aclare.
Incluso en el caso de la muerte de Torrijos Herrera, hay muchos elementos que no han quedado del todo claros y a pesar de los años, merecen ser aclarados.
Por otra parte, acogió con beneplácito el hecho que el nuevo fiscal no sea elegido directamente por el procurador José Antonio Sossa, indicó.
Miró dijo que la creación de una nueva Fiscalía Superior que funcione al margen del procurador Sossa, permitirá aclarar más de cien casos que fueron documentados por la Comisión de la Verdad y que el Ministerio Público se ha negado a investigar.
Aseguró que Sossa al plantear que los casos prescribieron, les negó el derecho a saber qué sucedió en realidad con sus familiares, a pesar de que la Comisión de la Verdad logró recopilar evidencias que demostraban que había méritos para reabrir las investigaciones.
Miró dijo que no confían en la forma como Sossa administra justicia y por eso esperan que a través de la Fiscalía Superior que se aprobó en primer debate en la Comisión de Gobierno de la Asamblea Legislativa, se pueda avanzar con respecto a las investigaciones documentadas por la Comisión de la Verdad.
Todos los edificios hechos por los hermanos Salesianos son contemporáneos, que con el pasar del tiempo y debido a diversos incidentes, se fueron construyendo y reconstruyendo sobre los cuatro lados que le dan el perímetro al claustro, algo que se pudo comprobar con los planos y la investigación histórica previa, destacó González Clare.
No obstante, la Sala Capitular en donde se ubica el Salón Bolívar es más antigua y aunque se le han hecho intervenciones, las mismas ascienden a épocas recientes.
Y es que el caso del Salón Bolívar es especial. A él se le han realizado unas cinco intervenciones en el Siglo pasado: 1938 por la Sociedad Bolivariana,1956 por el Gobierno Central para la Primera Reunión de Presidentes de América. La de 1976 hecha por la Dirección de Patrimonio Nacional, le introdujo decoraciones interiores y exteriores con elementos históricos que no concordaban con la infraestructura. Se trajeron técnicos de Quito, Ecuador y el Salón Bolívar perdió autenticidad con ellos.
Estas elaboraciones ecuatorianas se encuentran hoy en el Instituto Nacional de Cultura. El arquitecto González Clare propuso incorporarlas al Museo del Salón Bolívar, ubicado en el mismo edificio.
No obstante, la intervención reciente realizada en el año 2000 ya está en problemas. Según comentó el arquitecto, hay puertas que están afectadas debido a que el frío del interior de la cámara con el contraste del calor exterior hace que la estructura sude demasiado, y por otro lado, la exposición al salitre del mar la amenazan.
Debido a ello se buscó un remedio. Encerrar el edificio del Salón Bolívar en una cámara refrigerada, debido a su importancia como objeto museístico.
Este trabajo ya se está realizando. Enormes vigas de concreto sostienen grandes carriolas que mantendrán pesadas planchas de vidrio. Sobre el techo bajan varias salidas de aire acondicionado, con lo que se tratará de compensar el contraste de temperatura en el que está sometido el inmueble y se le protegerá del salitre del mar.
El propósito de la restauración se dio primero para mudar la Cancillería y poder dignificar la existencia del Salón Bolívar; para agregarle valores culturales, por medio de la Plaza de los Libertadores en la cual se puedan dar eventos públicos. La componen el busto del Libertador Simón Bolívar y según el diseño original, las astas y las banderas de todas las naciones de la Organización de Estados Americanos (OEA). Un aspecto que ya no se cuenta, tal como se pudo comprobar.
Finalmente, para establecer la Biblioteca de Tratados y Convenios en las que reposarán 100 años de historia, documentos que según González Clare han permanecido archivados en "cajetas".
Actualmente se está en la etapa final de hacer los acabados finales y el balance de los acondicionadores de aire. Se prevé que la mudanza final de la Cancillería se dará poco a poco. Por el momento ya se utilizan dos pasillos del inmueble, destacó la gerente del proyecto, Lourdes Pérez Molina.
El antiguo edificio del Convento de San Francisco de Asís, hoy Cancillería de la República tenía, en un momento, la forma de una U abierta al mar.
Lo componen el edificio Juana de Arco construido en 1926, Juan Bautista La Salle en 1928, el edificio Constitución en1931 (anteriormente en ese lugar existía una biblioteca de los curas Escolásticos que luego heredan los de La Salle, allí se redacta la primera constitución del país) y el edificio sobre el muro que separa la ciudad del mar, destruido por un vendaval en 1943 y por alguna razón los monjes no reconstruyeron, dejando la forma de U hacia el océano.
Hoy ese edificio se volvió a construir sobre pilotes para dejar libre la vista hacia el mar y recibió el nombre de Centenario, realizado en el 2003.
El edificio del Centenario tendrá unos 4,500 metros de oficinas. No obstante, según el arquitecto, ya el diseño original no se ha cumplido porque se ha excedido en la cantidad de oficinas.
Además hay elementos culturales en el inmueble. Sólo un 50% está constituido por el Ministerio de Relaciones Exteriores, el resto son elementos culturales como: la Plaza de los Libertadores, la Biblioteca de Convenios y Tratados, el Salón de los Próceres (para eventos diplomáticos), el gran Salón Bolívar, el Museo de Bolívar, la Sociedad Bolivariana y la Academia de Estudios Diplomáticos.
La obra, aunque no se ha entregado en su totalidad, ya es poco lo que le falta. De hecho, en las próximas semanas se iniciará el traslado paulatino de todas las oficinas de la Cancillería a ese lugar.
Pero este ha sido un trabajo arduo y como tal, requirió mucho tiempo. Según González Clare, la demora se debió, porque al ser una restauración de gran magnitud era necesario realizarla en etapas.
Así, primero se dio el proceso de investigación, un proceso de por sí largo en el que se buscaron evidencias, mapas, etc. Posteriormente, vino la evaluación, preparación de documentos (planos y especificaciones), aprobación de planos y por último la construcción.
El mismo proceso de construcción se dividió por etapas, debido a que el Estado no poseía el dinero para realizarlo en su totalidad. Esto además de ser muy conflictivo, demoró el proceso en sí, destacó el arquitecto.
González Clare sentenció que en los cinco años de trabajo de restauración, algo que catalogó como un "calvario profesional", son muchas las personas que han aportado sus conocimientos, esfuerzo y tiempo, para finalmente dejar una obra digna de apreciar y valorar.


fecha edicion
old id
147347
Fecha y hora de publicación

101 años de Panamá América

 
101 años Panamá América