Ella ha caminado por horas, fue víctima del naufragio de una piragua, se le ha perdido el equipaje, ha alimentado generosamente a los mosquitos y se ha adentrado en lo espeso de la selva, todo por su amor por la profesión, en especial por una corriente a la que llama periodismo de contacto o periodismo extremo.
Considera su deber hablar de la gente que normalmente no tiene espacio en los periódicos, de quienes no dan entrevistas a diario, ni son las fuentes tradicionales.
A sus 26 años, Jovanka Guardia, tiene en su haber tres galardones, dos premios de prensa y un gran premio de prensa del Forum de Periodistas. Para quienes la conocemos y queremos, ella es la versión pelirroja de la Dra. Reina Torres de Araúz.
Nunca escatima esfuerzos para encontrarse con quienes llama cariñosamente sus "indios", encuentros de los que tiene divertidos recuerdos. Nos contó acerca de una gira a un área de la Comarca Ngöbe Buglé, luego de caminar por dos horas sin haber desayunado ni almorzado (caso excepcional con lo "buen diente" que es), llegó a su destino. Había muchos hombres en el lugar y sólo hablaban con su acompañante, todo era con él y para él y a ella la dejaron para último; lejos de molestarse el incidente le causó mucha risa. A largo plazo, Jovanka desea escribir un libro sobre los indígenas de nuestro país, "Panamá es muy rica y hay mucho que explorar de ese tema", indicó. El contenido estará basado en sus investigaciones, trabajo de campo y sus experiencias.
En otra ocasión, pasó dos días de mucha tensión buscando a un guerrillero a quien entrevistaría, trabajo que le mereciera posteriormente un premio, y luego, cuando dio con el susodicho, éste le dio información pormenorizada de sus datos personales: dónde y con quiénes vivía, sus amistades, su trabajo, entre otras cosas. Todo con el fin de amedrentarla, cosa que no ocurrió.
Otra talentosa y joven colega con quien conversamos fue Katherine Miranda, ganadora en días pasados del premio de prensa turística escrita que otorgara el Instituto Panameño de Turismo. La historia de ella es muy interesante.
De una introvertida niña y adolescente que fue, se transformó a los 16, en una comunicadora nata. Hablaba con todos y quería solucionar sus problemas, tanto que veía en el Trabajo Social o en el Periodismo su futura carrera. La segunda posibilidad tomó por sorpresa a su madre, quien no la veía como reportera, hoy admite que la comunicación es lo suyo.
Cuando trabajó en televisión, a Katherine le tocó entrevistar a una persona que yacía herida en la calle. Ya en las instalaciones del canal, dispuesta a ingerir sus alimentos, se enteró de que la víctima era un enfermo de SIDA; su apetito desapareció por varios días al pensar en lo frágil que es la vida.
Ella es defensora de la nueva generación de egresados de periodismo: "son gente joven con ganas de trabajar y lo están haciendo bien".
Jovanka ha aprendido a ser más humilde, la lección se la han dado quienes sólo tienen lo exacto para comer y aún así hacen un plato para ella. Esa y más enseñanzas las lleva grabadas en su corazón, de la misma manera como yacen en su memoria las noches de plácido sueño en un catre junto a su fotógrafo o las múltiples picaduras de insectos que las manchas no le permiten olvidar. ¿Profesión sacrificada? Para nada.