Bombardear a las mujeres con productos químicos tóxicos fue considerado como la mejor manera para salvar sus vidas. Mientras mayor era el cáncer, o mientras más se había propagado, más líquidos intoxicantes inyectaban en sus venas.
Pero en el último año se ha registrado un cambio drástico en ese tratamiento.
Directrices adoptadas recientemente en Europa y otras presentadas este fin de semana en una conferencia médica de Texas resultará en un número cada vez menor de mujeres que reciban quimioterapia en el futuro.
El nuevo plan insta a seleccionar un tratamiento basado en el tipo de tumor de cada mujer en particular.
"En el pasado las decisiones se tomaban basadas en el volumen del tumor y en si estaban afectados nódulos linfáticos. Si uno tenía un cáncer muy extendido recibía un tipo de tratamiento, y si el cáncer era pequeño recibía otro"", dijo el doctor Eric Winer, del Centro de Cáncer Dana-Farber de Boston.
De acuerdo con las nuevas directrices, el status de las hormonas -si el crecimiento del tumor depende del estrógeno o la progesterona- se convierte en el factor más importante en la selección del tratamiento.
Esa es la razón por la cual los médicos aplicaron a Eva Osorio -una enfermera de 62 años de San Antonio- un tratamiento a base de un bloqueador de hormonas y no la quimioterapia que habría recibido como tratamiento tradicional para su tumor relativamente voluminoso.
Las pacientes tienen toda la razón del mundo para odiar la quimioterapia. El tratamiento mata todas las células que se multiplican rápidamente, ya sea cancerosas o células normales que crecen rápidamente de manera natural, tales como las que recubren las mucosas de la boca y el estómago.
La quimioterapia ocasiona pérdida del cabello, náusea y úlceras bucales.
"En la mayoría de los casos, el tratamiento (de quimioterapia) es excesivo"", dijo el doctor William Gradishar, de la Universidad del Noroeste, en Chicago.
La quimioterapia sólo ayuda a un 15% de las pacientes que la reciben después de la cirugía habitual para remover sus tumores. Alrededor del 25% empeora pese a la quimioterapia. Y un 60% habría logrado una salud estable sólo con hormonas, según las evidencias recogidas por los investigadores.