Dentro de la investigación por el robo de 311 piezas de oro del Museo Antropológico Reina Torres de Araúz, se logró determinar que la puerta interna de la bóveda en donde se encontraban no pudo ser cerrada con llave, por lo que se decidió cerrar la reja externa.
En la declaración de uno de los funcionarios del Instituto Nacional de Cultura (INAC), se establece que luego del último recorrido realizado por los visitantes al museo a eso de las 3:30 p.m. del sábado determinó que la puerta de la bóveda estaba cerrada y las perillas habían sido manipuladas y no era posible cerrar la puerta interna.
En la declaración también se detalla que la vitrina número 27 en donde se encontraban las réplicas no fue tocada por los ladrones, lo que sugiere un conocimiento exacto, por parte de los intrusos, sobre el material que se encontraba allí.
A la vez se establece que la Contraloría General de la República había realizado hacia pocos días un contra inventario de las piezas que se encontraban dentro del museo y para ello se desmontaron las vitrinas donde eran exhibidas.
Por otro lado, unidades de la Policía Técnica Judicial (PTJ) realizaron una segunda inspección de la bóveda en donde se encontraban las piezas para analizar el mecanismo de seguridad de las dos perillas que permiten el acceso.
También se intenta determinar si alguna persona pudo haberse quedado oculta dentro del museo, luego que sus puertas fueron cerradas el sábado. A la vez que se analiza un expediente previo abierto en el año de 1999, a raíz de la pérdida de otras piezas de oro.
De acuerdo con algunos antropólogos, sólo una persona con un conocimiento profundo de las piezas que se encontraban dentro del museo y que sabía que su comercialización sólo es posible en el extranjero y dentro del mercado negro, pudo hurtarlas.
Las autoridades han solicitado redoblar la vigilancia en los aeropuertos, pasos fronterizos y puertos, ante la posibilidad que los objetos de oro robados puedan ser sacados fuera del país, lo que haría casi imposible su recuperación.