Cinco restos óseos detectó ayer el perro "Eagle" en horas de la mañana, en el área conocida como El Puerto de El Cabrito, ubicado a más de 10 kilómetros de la parte posterior de la Facultad de Agronomía, en el corregimiento de Chiriquí. Bruce Broce, uno de los antropólogos que trabaja con la Comisión de la Verdad, detalló que el can empezó a señalar en un punto donde los testigos condujeron a los miembros del equipo.
Por su parte, Sandy Anderson, propietaria del perro, aseguró que existen más fragmentos en el lugar, al tiempo que consideró que otros animales desenterraron algún cuerpo y también comieron parte de los huesos, porque los mismos están quebrados. En tanto, Alberto Almanza, presidente de la Comisión, dijo que los informantes han indicado que existen varios puntos donde se han inhumado restos humanos.
Indicó que los datos recopilados por la Comisión revelan que en el lugar funcionó un polígono de tiro, información que se corrobora con el hallazgo de varios casquillos de balas. Detalló que se ha indicado que al sitio llegaban camiones diez ruedas que utilizaban los militares, con una cantidad plural de cadáveres y al parecer también se efectuaban ejecuciones, por lo que se buscan los restos en el lugar.
Mencionó que existen informaciones que se complementan con otras, a fin de precisar a qué personas se enterraron en el área. Aseguró que han recibido mucho respaldo por parte de familiares y la ciudadanía en general, luego de publicar una lista de desaparecidos, por lo que instó a las personas que depongan el temor y que reporten datos, a fin de reeditar la historia panameña y sellar ese oscuro pasado.
PIDEN EXHUMACION EN COIBA
El presidente del Comité Panameño por los Derechos Humanos, Manuel Cupas, instó ayer al Gobierno a que exhume los restos humanos sepultados en la isla penal de Coiba y realizar un trabajo de identificación para establecer la identidad de los reos fallecidos en ese lugar, de quienes no existe un registro.
Cupas consideró que cualquier iniciativa como la planteada por el antropólogo Max Murray debe ser acogida por parte de las autoridades nacionales para propiciar la identificación de los reos sepultados allí, cuyo deceso nunca fue reportado a sus familiares.
También estimó que el Gobierno debe proceder al cierre de la isla penal de Coiba y establecer en el resto de los centros penitenciarios programas de resocialización que permitan al reo reintegrarse a la comunidad.
Sostuvo que la isla de Coiba nunca reunió los requisitos mínimos de un centro penal, debido a que se encuentra muy alejada de los centros urbanos, ya que resulta muy costoso su mantenimiento. A la vez indicó que ésta debe ser dedicada a la ejecución de un proyecto de desarrollo turístico.
Consideró que los esfuerzos realizados por la Comisión de la Verdad para la ubicación de algunos restos humanos en la isla de Coiba deben ser reconocidos, pero que estos trabajos se deberían hacer extensivos a los reos fallecidos allí y cuyo deceso no fue reportado.