Estas cifras ascendentes fueron la razón suficiente para la firma del Convenio Marco de Control del Tabaco suscrito recientemente en Ginebra, Suiza, y del cual Panamá forma parte. Un análisis sobre el tabaco indica que "el cigarrillo no tiene una personalidad propia, ni clase social, ni emociones". Se trata simplemente de una hebras de tabaco, papel, goma y más de 4,000 productos químicos.
El humo del tabaco libera en el ambiente más de 4,000 sustancias irritantes y cancerígenas.
El cigarrillo es el único producto de consumo disponible que está diseñado para crear y mantener una adicción que mata a la mitad de sus usuarios habituales.
Para conocer las nuevas disposiciones internacionales sobre el tema, El Panamá América entrevistó a María Victoria Enríquez, directora nacional de Promoción de la Salud del Ministerio de Salud.
Enríquez mostró su satisfacción por la firma del Convenio Marco de Control del Tabaco. Se trata del primer tratado que impulsó la Asamblea de la Organización Mundial de la Salud (OMS). Las negociaciones comenzaron en octubre de 1999 y concluyeron el 1 de marzo de 2003. El objetivo es "proteger a las generaciones presentes y futuras de las devastadoras consecuencias sociales, para la salud, para el ambiente y económicas, resultantes del uso del tabaco y de la exposición del humo del tabaco". El preámbulo del Convenio Marco reconoce la necesidad que tienen los países de dar prioridad a su derecho de proteger la salud pública, así como la naturaleza única de los productos de tabaco y el daño que causan las compañías que lo producen. Los contenidos más sobresalientes del Convenio Marco se refieren a:
Una prohibición completa de la propaganda, promoción y patrocinio de tabaco dentro de un plazo de cinco años a partir de la entrada en vigencia del tratado.
Etiquetas de los cigarrillos: se requieren grandes advertencias sanitarias de los empaquetados, que deberán cubrir el 50% o más de las áreas principales de exhibición de cada paquete; deben incluir mensajes rotativos y pueden tener fotografías o esquemas.
Las etiquetas engañosas deben ser prohibidas. Las investigaciones han demostrado que los cigarrillos que son etiquetados como suaves o "light" con bajo contenido en alquitrán, son tan peligrosos como aquéllos anotados como regulares, y así estos términos engañan y mienten a los consumidores acerca de los riesgos involucrados.
Los no fumadores deben ser protegidos en sus lugares de trabajo, transporte públicos y lugares públicos cerrados. Se ha comprobado científicamente que la exposición al humo del tabaco causa muerte, enfermedad e incapacidad.
Eliminar el contrabando del tabaco. Las medidas requeridas incluyen que se marquen todos los paquetes de tabaco de tal forma que se divulgue el origen y destino final o estatus legal del producto.
Se recomienda aumentar el impuesto al tabaco. El Tratado reconoce que la elevación de precios son medios efectivos para reducir el consumo.
Los ingredientes del cigarrillo tienen que ser divulgados.
Los Estados procurarán incluir servicios para el abandono de la dependencia del tabaco.
Se prohibirá la venta de productos del tabaco a personas menores de edad.
Según María Victoria Enríquez, directora nacional de Promoción de la Salud, en Panamá se trabaja para la total aplicación de la nueva disposición jurídica que concede varios años de plazo, y para que todas sus disposiciones se cumplan totalmente.
Otros datos reveladores sobre el consumo de tabaco provienen de una encuesta mundial sobre consumo de tabaco en Población entre 13-15 años. Según Enríquez, la encuesta fue aplicada a 2,017 jóvenes panameños de las escuelas públicas y privadas. Las conclusiones indican que el 18.3% de los estudiantes encuestados consume actualmente algún producto del tabaco; 12.5% fuma cigarrillos actualmente; 10.2% usa algún otro producto de tabaco actualmente.
La encuesta revela que el 25% de los encuestados tiene un padre o madre que son fumadores. El 48% indica que está alrededor de los que fuman: discotecas, lugares públicos y otros. Casi el 58% mostró deseos de dejar de fumar, pero sigue fumando: dato revelador sobre las dificultades de modificar hábitos que generan adicción.
El Ministerio de Salud lleva a cabo seminarios y talleres de prevención; ha organizado los grupos Cazadores de Humo en las escuelas; caminatas, divulgación de materiales informativos, y decenas de acciones de promoción hacia la vida saludable.
Panamá es uno de los países de América Latina con mayor número de reglamentaciones antitabáquicas. Enríquez indica que se identifican 21 disposiciones como la obligación de imprimir en las cajetillas de cigarrillos la advertencia: "FUMAR ES NOCIVO PARA LA SALUD"; que se prohíbe fumar en los templos religiosos, transporte colectivo, teatros y cines; control sobre la publicidad, existe un día de no fumar, se prohíbe fumar en las oficinas públicas, prohibido vender tabaco a los menores de edad, se destina un porcentaje de las ventas del cigarrillo para apoyar las labores del Instituto Oncológico Nacional y muchas otras disposiciones.
Se trabaja con la publicidad del cigarrillo a través del cine y la televisión. Se promueve la campaña mundial, "Películas libres de Tabaco, ¡Acción!" Cabe indicar que tres cuartas partes de todas las películas producidas en los Estados Unidos tienen escenas donde se fuma. Más del 80% de las películas para adultos incluye este tipo de escenas, pero asombrosamente dos terceras partes de las películas para jóvenes también muestran personas fumando. En 2002, Hollywood produjo 92 películas para menores de edad.
Según Enríquez, debe dejarse de culpar directamente a los medios de comunicación social como promotores de patrones de consumo de cigarrillos, pues los creativos de las empresas publicitarias tienen más responsabilidad en la elaboración de los mensajes.
Una de las organizaciones con mayor trayectoria social en la lucha contra el consumo de cigarrillos es la Asociación Nacional contra el Cáncer (ANCEC). La clínica de Cesación lleva a cabo un programa de prevención contra la adicción al tabaco. Según explica la Dra. Lizbeth Barrera, psiquiatra especialista en adicción, el primer requisito para enfrentar el problema de la adicción es la voluntad de cambiar; es decidir suspender el consumo de cigarrillos: ¡Hoy!. El tratamiento no es nada fácil, toda vez que las personas niegan el problema o se resignan y confiesan: "De algo tengo que morir".
La Clínica de Cesación atiende en las oficinas de ANCEC de lunes a viernes de 8:00 a.m. a 3:00 p.m. En el Hospital Psiquiátrico Nacional se lleva a cabo el programa los días martes. Cada usuario deberá aportar B/. 10.00 para recibir el tratamiento de seis semanas. Según Barrera, los pacientes acuden a la primera entrevista pero permanecer en el tratamiento no les parece asunto sencillo, pues aducen toda clase de excusas y evasivas para escapar: el horario, el costo. La deserción es muy alta.
El método consiste en una terapia de reestructuración cognitiva; es decir, se apela a la razón del paciente; se le educa sobre la enfermedad; se le hacen las pruebas psicológicas y médicas. La práctica parece indicar que lo ideal es que las personas decidan abandonar el cigarrillo de forma radical: las etapas intermedias no funcionan. Se le brindan herramientas de apoyo para que supere la etapa de abstinencia del cigarrillo; se trabaja con terapias de grupo donde las personas se brindan mutuo apoyo. El médico es una especie de guía que aplica la filosofía de Alcohólicos Anónimos, de tan efectivos resultados. Sí se puede dejar de fumar, advierte Barrera. Hay muchas opciones, pero la decisión de dejar de fumar es el mejor requisito para evitar los riesgos mortales del cáncer.