Taipei. Con un profundo mensaje de paz y con la promesa de no declarar la independencia ni promover un referéndum sobre unificación durante su mandato, Chen Shui-bian tomó posesión ayer sábado como el décimo presidente de la República de China.
En su discurso pronunciado frente al palacio presidencial, y sin duda escuchado palabra por palabra por el gobierno de China Continental, Chen hizo un llamado a la paz y al intercambio permanente entre ambos lados del
estrecho de Taiwan. El líder del Partido Democrático Progresista destacó que el autoritarismo y la fuerza únicamente pueden subsistir por un tiempo, pero la democracia y la libertad son valores que duran por siempre.
Parado frente a una multitud que se protegía del resplandor del sol con sombreros blancos, el nuevo presidente de 49 años alabó el milagro de la apertura económica logrado por China Continental, pero lo contrastó con los mismos resultados de Taiwan, que además "creó la maravillosa política de la democracia".
Chen inició su discurso aproximadamente a las 11:15 a.m. del sábado, hora de Taiwan (10:15 p.m. del viernes, hora de Panamá) luego de hacer el juramento del cargo y el saludo protocolar, junto a la vicepresidenta Hsiu-lien Annette Lu.
La ceremonia oficial se inició aproximadamente a as 9:00 a.m. y estuvo caracterizada por el orden y la puntualidad en el desarrollo del programa,
el que finalizó a las 11:50 a.m. con las palabras del nuevo presidente. Diferente a los actos latinoamericanos de esta naturaleza, el de esta fecha fue amenizado en forma predominante por música clásica y llevó el sello de los 20 cañonazos que precedieron el tradicional saludo con inclinación de cabeza que dio Chen y Lu a las delegaciones oficiales y al pueblo.
El nuevo presidente abrió su discurso exaltando la experiencia que ha dado al mundo la República de China en materia de alternancia del poder, refiriéndose al saliente presidente Lee Teng-hui, del Partido Nacionalista o
Kuomintang. Expresó que su antecesor en la silla presidencial se lleva el mérito de promover reformas democráticas, por lo que ahora el fin de una elección es el inicio de la reconciliación, y que la emoción debe dar paso a la razón.
Quien cumpliera ya con una de sus promesas electorales de apartarse de su partido político para gobernar con mayor equilibrio, afirmó ayer que continuará con otra promesa que es eliminar el "voto negro" y erradicar la "compra de voto".
Agregó Chen que la "enraizada" cultura de la compra de voto le ha "robado" al pueblo su derecho de elegir en medio de un ambiente político "limpio".
Aunque Taiwan ha alcanzado envidiables estándares educativos, Chen igualmente enfatizó que su gobierno dará prioridad al continuo desarrollo del recurso humano y seguirá alentando "talentos".
La conservación de la historia y cultura del pueblo fueron otros aspectos destacados, así como el nuevo vigor de la industria de alta tecnología que tanto aporta a la economía de la república.
Chen, quien llega a la presidencia de un país con 22 millones de habitantes, con una expectativa de crecimiento económico del 6 % en el 2000 y con una tasa de desempleo del 2.7%, dijo que el "mapa" de sus sueños (la república) no conoce límites y que se extenderá en todas las vías de la prosperidad.
Un aspecto digno de ejemplo en la ceremonia de la fecha fue la presencia de unos 200 estudiantes de una escuela superior de Taiwan, quienes mostraron su orgullo de participar en un momento tan significativo.
Lo particular es que se trata de estudiantes distinguidos que se encargaron de atender a los invitados y vigilar de que se mantuviera la limpieza en el área de la plaza donde estaban ubicados.
Los jóvenes, con la característica amabilidad de los chinos, servían agua a sus "huéspedes" y les suministraban los gorros blancos con la bandera de la república. Sin saberlo, ponían la bandera de Taiwan en la frente de los invitados, quienes se cubrían del resplandor del sol.
Sólo un presidente del continente americano estuvo presente en la transmisión del mando presidencial, y fue Arnoldo Alemán, de Nicaragua.
Por Panamá asistió el segundo vicepresidente Dominador Kayser Bazán, quien estuvo acompañado por el director de la Policía Nacional, Carlos Bares; por el canciller José Miguel Alemán; el director del Fondo de Inversión Social, Arnulfo Escalona; el viceministro de Economía, Norberto Delgado.
El vicepresidente Bazán proyecta reunirse mañana lunes con representantes de la empresa Evergreen, para tratar temas relacionados con las ampliaciones comerciales de esta transnacional que ya tiene presencia en un importante puerto en Colón.