Luego de ocupar Kabul y amplias regiones de Afganistán abandonadas por los talibán, la Alianza del Norte convocó a todos los grupos afganos a la capital para formar un gobierno de amplia base, pero rechazó la intervención de fuerzas extranjeras. El canciller de la Alianza del Norte, Abdulá Abdulá, invitó a "todos los grupos afganos" a iniciar negociaciones sobre un futuro gobierno.
Rechazó cualquier participación de un país extranjero en la formación de un gobierno de amplia base. "El futuro gobierno de Afganistán no puede ser formado por fuerzas extranjeras, aunque la presencia de Naciones Unidas es, por supuesto, necesaria", añadió. El presidente estadounidense George Bush se declaró cautelosamente "muy satisfecho por los progresos de la guerra" en Afganistán, y pidió a la Alianza del Norte que no cometa abusos.
El primer ministro británico, Tony Blair, reclamó por su parte "la presencia de Naciones Unidas lo más rápido posible" en Afganistán. El canciller ruso advirtió contra cualquier intento de "fuerzas exteriores de colocar a sus propia gente en Kabul", una advertencia apenas velada en dirección de Islamabad y Washington.
TALIBAN A LA GUERRILLA
Los aliados del régimen Talibán calificaron ayer su salida de Kabul como un repliegue estratégico para librar una guerra de guerrillas en las montañas aledañas a Kandahar, en el sur del país. "Nunca seremos derrotados", dijo Maulana Sami-ul-Haq en su escuela religiosa. "La oposición puede tomar ciudades, pero eso sólo las dispersa. Combatirán entre ellos hasta que estén demasiado débiles para continuar", señaló. Añadió que las milicias talibán se atrincherarán en las montañas, al amparo de los bombardeos, y desde allí librarán una guerra de guerrillas, como lo hicieron contra las tropas soviéticas.