Un nuevo sistema de transporte debe incluir una tarifa razonable que esté al alcance de los ciudadanos y donde el concesionario sea el que asuma el costo del proyecto para que no represente gasto alguno para el Gobierno, indicó José Batista, director de Desarrollo Urbano del Ministerio de Vivienda y representante de la entidad ante la Junta Directiva de la ATTT.
Estos planteamientos tiene su lado oscuro para los transportistas, quienes en reiteradas ocasiones han señalado que si el concesionario es el que desarrolla el proyecto, el pasaje aumentará.
Mientras que Batista indica que el Gobierno es el que establece las condiciones, ya que la concesión se registrará a través de licitación y el que ofrezca mejores condiciones de precio es el que ganará la licitación.
Las mejoras al sistema de transporte requerirá una inversión entre 70 y 180 millones de balboas.
Para Dionel Broce dirigente transportista y miembro de la Cámara Nacional del Transporte (CANATRA), si el Gobierno no se responsabiliza de la construcción de la vía para un nuevo sistema de transporte, los usuarios serán los que pagarán las consecuencias, ya que el costo no será económico.
Broce señaló que de implementarse el sistema de buses articulados los beneficios es que van a circular por una sola vía y a trasladar pasajeros de las afueras al centro no más de 35 minutos, mientras que la desventaja es que el pasaje costara 45 centésimos sin cargarle el costo de la construcción de la vía, y si el Gobierno no asume el costo de las reestructuración de las vías el costo será mayor.
Una preocupación del sector transporte es que de desaparecer los "diablos rojos", qué va a pasar con los conductores de este sistema, ya que hasta la fecha no hay nada concreto.
Lo que se vislumbra para el sector transporte en un futuro no está claro, las cartas no están todas sobre la mesa, se habla que será un sistema barato, pero no se establece qué tan barato, ni los cambios que se tienen que realizar en la servidumbre de las calles, ni qué pasará con los transportistas actuales.
No obstante, la última palabra la tiene la Junta Directiva de la Autoridad de Tránsito y Transporte Terrestre (ATTT), la cual debe aprobar o rechazar cualquiera de las dos propuestas.