Nación

Nuevos casos de torturas a cadetes de la Policía

Estudiantes del Centro de Enseñanza Superior Doctor Justo Arosemena prefieren firmar la baja antes de perder la vida en el intento.


Aunque los aspirantes a oficiales del Centro de Enseñanza Superior Doctor Justo Arosemena (CESPN) van preparados para soportar ejercicios físicos fuertes, algunos padres de estos jóvenes aseguran que sus hijos son víctimas de torturas.

Dos madres, se acercaron al , tras enterarse de la suerte de Alexander Núñez, un joven de 20 años, quien fue sacado en ambulancia de este centro, luego de que supuestamente fue sometido a exceso de ejercicios físicos.

Sofía y Martha (nombres ficticios por seguridad) contaron las historias de sus hijos.

 

Sofía trabaja en un restaurante de la localidad y todavía no supera lo que le pasó a su hijo en la escuela de oficiales, hecho que califica de "terrible".

"Mi hijo entró al curso al mismo tiempo que Núñez y sólo pudo soportar 10 días dentro de la escuela", expresó.

Según la madre, a pesar de que el joven estaba ilusionado con ser oficial de policía, tomó la decisión de irse porque no soportaba tanto golpes.

 

Pero, aunque este joven de 18 años y de contextura delgada, sobrevivió fuertes puntapiés en el pecho y golpes en las plantas de los pies, ahí no se les ven los moretones, llegó a un punto que no aguantaba más y decidió firmar la baja.

Como si fuera poco lo anterior, "cuando los muchachos piden agua, los obligan a que se tomen tres jarras de agua, que obviamente les provoca vomitar... y si lo hacen tienen que restregar su cuerpo sobre la repulsiva sustancia", agregó Sofía.

A veces, los ponen a dormir toda la noche desnudos y de pie, con la frente pegada en la pared.

 

También reciben golpes mientras duermen, y los superiores los justifican como un mecanismo para medir sus reflejos.

Las medidas tomadas por los desalmados cadetes van más allá del soporte físico, pues en ocasiones las bocas de los jóvenes son llenadas de aerosol, jabón de barra o detergente y se tienen que tragar el producto, recordó la madre con indignación.

Culpables.
¿Quiénes son los culpables de estas atrocidades? La madre reconoció que las personas que cometen estas acciones son los cadetes de niveles más alto. Incluso afirmó que muchos superiores no saben lo que pasa en la academia.

 

Sin embargo, aclaró que no son todos los cadetes superiores, ya que su hijo le contó que una vez en la cafetería uno le escupió la comida sin que él se percatara y justo cuando se la iba a comer otra cadete (mujer), que lo cuidaba le dijo que no lo hiciera.

El joven que prefirió firmar la baja, para poder salir del "infierno", no le ha contado todo a su progenitora. La señora dijo a este medio que él le aseguró que hay cosas que le hicieron durante su estadía en la Academia que no podía decirle, pues estaba prohibido.

La mujer dijo que le preocupa su hijo, debido a que en esa se la pasa marchando e imaginando que es un gran oficial.

Sólo los jóvenes que acuden a esta institución saben realmente toda la verdad de lo que pasa dentro de las paredes de ese lugar, afirmó Sofía.

Habla otra madre.
En la Academia que lleva el nombre de uno de los máximos juristas panameños, existe un cuarto solitario, de donde salen desgarradores gritos y se escuchan los sollozos, aseguró la otra madre que se atrevió hablar: Martha.

Agregó que cuando los familiares visitan a los internados, las cosas son diferentes, todo se ve bonito. Pero, cuando la realidad es otra cuando las visitas se van, ya que se castiga a los aspirantes a oficiales por haber disfrutado con su familia.

Todavía me acuerdo cuando mi hijo me llamaba llorando y me decía: "mamá, ya no aguanto más, me quiero salir". Yo no sabía lo que pasaba y le pedía que aguantara, pues pensaba que solo necesitaba motivación", recordó entre lágrimas.

Al paso de las semanas veía la tristeza reflejada en el rostro de mi hijo de 21 años cuando llegaba la hora de volver a la Academia, tras un día libre.

Una vez lo escuché preguntarse "¿ahora que me harán?", la verdad yo me espanté, dijo Martha.

Pasaba el tiempo y el estado anímico de mi hijo cambiaba más y más, al punto que una vez me dijo: mamá, si algo me llegara a pasar... quiero que sepas que yo te quiero mucho. Tres meses después firmó la baja.

Además de torturas las madres denunciaron la existencia de favoritismos. Si un estudiante tiene relaciones de amistad o familiar con un superior gozan de muchos privilegios, afirmaron.

Añadieron que a las pocas semanas de iniciar los cursos la cantidad de jóvenes se reduce, ya que muchos prefieren firmar la baja, antes de morir en el intento de ser oficial.


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373275
Fecha y hora de publicación

101 años de Panamá América

 
101 años Panamá América