Con motivo de la celebración de la XIV Jornada Mundial por los Enfermos, el Instituto Nacional de Salud Mental recibió ayer la visita de Giam Battista Di Quatro, representante del Papa Benedicto XVI en Panamá.
El religioso recordó en su discurso parte del mensaje del Santo Padre de que "el contexto social no siempre acepta a los enfermos mentales con sus limitaciones". "También existen dificultades para encontrar los recursos humanos y económicos que hacen falta", sostuvo.
La Iglesia se ha inclinado por los que sufren, especialmente por las personas con discapacidad mental que afecta a una quinta parte de la humanidad y constituye una auténtica emergencia socio-sanitaria.
Battista Di Quatro reconoció la labor que realizan los funcionarios del Instituto de Salud Mental, los agentes pastorales, organizaciones y asociaciones voluntaria en beneficio de estos enfermos.
El nuncio enfatizó que en distintas partes del mundo los servicios para estas personas no existen o resultan insuficientes.
La Iglesia, a través de los capellanes, siempre ha brindado ayuda, consciente de que está llamada a manifestar el amor y la solicitud de Cristo en favor de los que sufren.
El evento estuvo dirigido a las personas con discapacidad mental y se inició con un taller de humanización, dirigido por el Reverendo Marlo Verar, en conjunto con la Pastoral de la Salud de la Arquidiócesis de Panamá. En esta "gran fiesta religiosa" también participó Monseñor José Ulloa, Obispo Auxiliar.