Por otro lado, el médico explicó que la incidencia en los niños de edad escolar alcanza el 21%. Y en los adolescentes la magnitud del problema reporta un 33.6% de incidencia de sobrepeso y 18.3% de obesidad.
De León señaló que los padres, aconsejados por el pediatra y el nutricionista, tienen un rol primordial en la prevención de la obesidad, ya que es algo que se puede prevenir. "No podemos medir nuestro cariño para con el niño, por el estómago", agregó.
Cuando el funcionamiento de una de las válvulas adquiere cierta gravedad, el paciente sentirá un cansancio crónico, falta de aire y una capacidad limitada de andar, subir escaleras y hacer ejercicio.
El doctor Camilo Rodríguez, de los Consultorios Médicos Paitilla, explicó que cuando la válvula está enferma el ventrículo tiene que trabajar más fuerte para bombear la sangre hacia el cuerpo. Este trabajo extra consume energía significativa y finalmente requiere flujo de sangre extra hacia el corazón.
"Si no hay suficiente flujo de sangre, el corazón padece de isquemia (enfermedad en la que se produce una disminución del flujo de sangre rica en oxígeno a una parte del organismo), causando dolor en el pecho", destacó.
La solución consiste, generalmente, en repararlas o cambiar la prótesis, por lo que el paciente deberá someterse a una operación de corazón abierto.
Rodríguez dijo que en Panamá anualmente se realizan 60 cirugías de implantes de prótesis cardiacas, cuya mortalidad ronda entre el 2% y 5%, pero que esto dependerá de las condiciones particulares de cada paciente.
De acuerdo con especialistas, no existe una prótesis adecuada, porque dependerá de muchos factores, como la edad del paciente, el sexo, la procedencia geográfica y de la capacidad intelectual.
Por ejemplo, las válvulas mecánicas duran de por vida, a diferencia de las biológicas, cuyo inconveniente es que tienen una durabilidad limitada entre 15 a 20 años en el 90% de los pacientes.
Además, las válvulas biológicas tienen una mayor defensa contra las infecciones
En este sentido, la doctora Lucileia Johnson, miembro del departamento de Enfermedades Infecciosas de la Clínica de Cleveland Ohio, indicó que las prótesis valvulares se han convertido en un gran avance en la calidad y esperanza de vida de los pacientes con problemas valvulares.
En cuanto a la edad de colocación de las prótesis, el colegio americano y la sociedad americana del corazón recomiendan que las prótesis biológicas sean implantadas en pacientes mayores de 65 años de edad.
Existen tres tipos de prótesis biológicas:
Los injertos de la válvula aórtica de un cerdo montada en un anillo.
Las construidas con la membrana que recubre al corazón (pericardio de vaca) y montadas también en un anillo.
Los injertos de válvula aórtica de cadáver humano, que se cosen directamente sin anillo. Estas últimas son las menos utilizadas por las dificultades derivadas de su obtención.
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Cabe mencionar que las válvulas están formadas por unas membranas finas, pero resistentes, que se abren y se cierran, y constituidas por tejidos que recubren el interior de los vasos sanguíneos y el corazón.
La primera operación a corazón abierto la realizó Gibbon en Filadelfia (EE.UU.) en 1953. Siete años más tarde, Hufnagel, Harken y Starr comenzaron a sustituir las válvulas aórtica y mitral con prótesis mecánicas metálicas.
Poco después, otros cirujanos propusieron y realizaron la sustitución de la válvula aórtica por la de un cerdo. Desde entonces, se han producido muchos refinamientos técnicos, tanto en prótesis valvulares como en técnica quirúrgica.
Para detectar el deterioro de las prótesis cardiacas, se ha creado un sensor magnético que posibilita la detección precoz de estas válvulas, según la revista vigilancia tecnológica. El dispositivo ha sido creado por la Universidad Complutense de Madrid, que ha presentado una solicitud de patente en la Oficina Española de Patentes y Marcas.
El sensor ayuda a observar y monitorizar el funcionamiento y las posibles disfunciones eventuales de las prótesis cardiacas biológicas implantadas en pacientes.
La ventaja es que las mediciones se realizan desde el exterior del cuerpo del paciente.
El calor eleva los problemas cardiacos
Médicos que asisten al congreso anual de la Sociedad Europea de Cardiología afirman que cuanto más calor hace, se producen más problemas cardíacos.
En Europa en el 2003, se registraron 35.000 muertes más que las esperadas en las dos primeras semanas de agosto debido a ola de calor.