El obispo de la Diócesis de David, José Luis Lacunza, salió a la palestra pública, luego de que algunos medios publicaran una controversia surgida por la desintegración del Instituto de Hermanas Dominicas de la Epifanía, cuya sede está ubicada en El Caño de Dolega, en la provincia de Chiriquí.
Mediante un comunicado de prensa firmado por la mayoría de los párrocos de las diferentes parroquias y por congregaciones de Hermanas Religiosas, se hace un recuento de la historia del Instituto en la que se negaban a fusionarse con otro grupo.
Luego de hacer la consulta pertinente a la Santa Sede se recomendó tomar las medidas necesarias con la finalidad de evitar problemas futuros, por lo que se decidió decretar la disolución de esa congregación.
En tanto, la Hermana Margarita dijo que no se le dio otras alternativas, una vez conocidos los resultados de una reunión en la que se les solicitó a las integrantes de la congregación decidir sobre la suerte del Instituto, ya que las respuestas a la interrogante eran obvias, pues la mayoría no deseaba seguir viviendo la vida religiosa tal como lo habían hecho, pues querían un cambio, que nunca les dieron la oportunidad de hacer.
Según el decreto, la disolución incluye la desaparición de la asociación con todos sus bienes y derechos, la reducción al estado secular de todas las integrantes; salvo la Hermana Margarita, quien es una religiosa que ha profesado los votos solemnes, por lo tanto debe ponerse al "servicio de sus superiores o solicitar a la Santa Sede la dispensa de sus votos".
Además por carecer de estatus religioso, las ex integrantes no tienen derecho a utilizar ninguna insignia o hábito que pueda dar imagen de lo contrario, no como laicas, ya que "es competencia privada del obispo reconocer y dar validez jurídica a cualquier entidad de carácter religioso".