David Ocálagan era un hombre normal hace un par de años, pero una mala jugada de la vida lo convirtió en un paciente de hemodiálisis.
Su enfermedad y la poca accesibilidad a una cura lo han obligado, a través de la Asociación de Pacientes de Hemodiálisis, a luchar por todos los que sufren de esta enfermedad.
Tres veces a la semana debe dirigirse al Complejo de la CSS para su tratamiento, muchos de estos son recibidos en horas de la madrugada.
"Mientras mi esposa e hijos duermen, yo estoy recibiendo mi tratamiento que dura cinco horas, en busca de una mejoría", contó David.
A pesar de depender de este tratamiento, David muchas veces debe invertir en medicamentos que lo ayuden a sobrellevar la enfermedad.
"Por mes debo gastar aproximadamente 300 balboas, porque los medicamentos muchas veces se agotan en el Seguro".
A pesar de que los medicamentos son importantes para su salud, David debe responder por otras prioridades como la educación y alimentación de sus dos hijos, que es sagrado, y por lo cual día a día lucha contra la insuficiencia renal crónica.