Washington.- La Organización de los Estados Americanos (OEA) se aprestaba ayer a dar un "visto bueno" al gobierno de Gustabo Noboa, ante una continua ansiedad general sobre el futuro de la democracia en Ecuador.
El beneplácito del organismo regional está previsto en una resolución del Consejo Permanente que tiene como propósito abrir el camino a una ayuda financiera internacional para evitar el colapso total de la economía del afligido país andino.
La álgida situación económica y las medidas draconianas, como una súbita dolarización del sucre, fue lo que llevó al derrocamiento del presidente Jamil Mahuad por una junta cívico-militar que a su vez tuvo que dimitir debido a una férrea presión de los países hemisféricos y la Comunidad Europea.
Con el tácito acuerdo de Bogotá, Brasilia, Santiago, y Washington, cuatro de los países que más resaltan en esta crisis institucional, la OEA el pasado viernes condenó "firmemente este atentado contra el orden democrático legítimamente constituido".
Efectiva también, según los observadores, fue la amenaza del secretario adjunto de Estado en función, Peter Romero, que si el triunvirato quedaba se exponía a severas medidas económicas que "estrangularían" la ya tambaleante economía ecuatoriana.
Poco después la junta se disolvió permitiendo que el vicepresidente Noboa pasara a la presidencia, manteniendo así por lo menos la apariencia de una continuidad institucional, lo que no oculta el hecho de que Mahuad fue desplazado por las fuerzas militares.
No sorprendería de que en su último "Mensaje de la Unión" que el presidente Bill Clinton pronunciará mañana ante el Congreso, cite la crisis ecuatoriana y la reacción de la OEA como prueba del afianzamiento de las instituciones democráticas del hemisferio.
Además de la resolución propuesta por el colombiano César Gaviria, circula un borrador apoyado por Chile, Panamá y Estados Unidos, entre otros, que reitera la condena al alzamiento militar que destituyó a Mahuad.
La posicion de Panamá es consecuente con la posición que adoptó ante el consejo el pasado viernes el representante alterno ante la OEA, Max José López Cornejo, cuando expresó su total rechazo a "cualquier intento de subvertir el orden Constitucional y la institucionalidad democrática de ese hermano país".
López Cornejo ayer transmitió los detalles de la nueva resolución a su cancillería para obtener autorización de votar a su favor cuando sea considerada en la reunión que se iniciará a las 11 de la mañana, con la posible participación del canciller de Colombia quien se halla aquí acompañando al presidente Andrés Pastrana.
El representante permanente de Panamá ante la OEA, el embajador Lawrence Chewning Fábrega, se encuentra de viaje en Jamaica, según una funcionaria de la misión, cabildeando para lograr apoyo a su candidatura para el cargo de secretario general adjunto del organismo regional.
La nueva resolución del Consejo, inspirada por un informe positivo del secretario general, el ex-presidente colombiano César Gaviria, fue preparada por varios embajadores para ser considerada ayer en una reunión de emergencia que fue cancelada por la tormenta de nieve que paralizó esta capital y forzó el cierre del gobierno federal.
"Vamos a adoptar una posición constructiva," declaró Gaviria en una entrevista telefónica con este corresponsal. "Debemos reconocer de que finalmente fue posible mantener el hilo de la constitucionalidad".
El secretario general reflejó la preocupación de los diplomáticos latinoamericanos así como del departamento de Estado cuando añadió que "hay serios temores" por la estabilidad del Ecuador después del golpe cívico-militar.
No obstante, Gaviria señaló que "creemos que la comunidad financiera y en particular la internacional debe hacer todo lo posible en apoyo de un plan económico que le pueda dar estabilidad al país".
"Puedo decir", añadió, "que hay mucha voluntad de cooperar con las autoridades ecuatorianas en este crítico momento".
Tanto en los círculos políticos como en los financieros hay una grave preocupación por lo que todos caracterizan como la peor crisis económica que Ecuador ha sufrido en el curso de su historia. También se considera de que frente a un catastrófico panorama económico, los sucesivos gobiernos y las distintas formaciones políticas no han hecho sino agravar la situación con sus constantes enfrentamientos.
"Es un país ingobernable", es el refrán que corría por los pasillos de la OEA al igual que en el departamento de Estado y en los centros de estudios.
Las irregularidades en la gestación de los gobiernos comenzó en febrero de 1997 con la destitución del populista Abdalá Bucaram, acusado de "incapacidad mental" que ahora se mantienen exiliado en Panamá.
A Bucaram le sucedió su vicepresidenta, Rosalía Arteaga, que duró solo 48 horas, siendo relevada por el presidente del parlamento, Fabián Alarcón, quien año y medio después entregó la presidencia a Mahuad. La imagen de gestor moderno y forjador de acuerdos, como lo demostró en sus esfuerzos por sellar la paz con Perú, pareció augurar el comienzo de la salida del túnel.
Sin embargo, su brillantez intelectual y don de la oratoria fue opacada por una falta de imponer su voluntad ante sus opositores, combinado con sugerencias de favoritismo a sectores bancarios de ética dudosa que contribuyeron al desmoronamiento de la moneda finalmente también sellaron su suerte política.