Más de 244 mil usuarios del área Oeste de la provincia de Panamá se transportan diariamente hacia la capital en 409 autobuses, pero un estudio reciente realizado por la Autoridad del Tránsito y Transporte Terrestre (ATTT) reveló que se necesitan 440 unidades para que los transportistas brinden un servicio óptimo.
En otras palabras, hay un déficit de 31 autobuses, lo que ha provocado que taxistas y particulares constituyan un paliativo al problema del traslado diario de los residentes del Oeste, la zona de mayor crecimiento poblacional del país, según el Censo del 2000.
No obstante, sólo en la ruta Vacamonte - Panamá fue necesario introducir 26 buses más desde el pasado lunes, para mejorar la situación de transporte en el área, y aún así, se observaron los buses repletos y con pasajeros parados.
El Panamá América desplegó en el área ocho periodistas y dos reporteros gráficos el martes 8 de octubre, para efectuar una investigación de campo desde las 6:00 a.m. hasta las 8:00 a.m., de la que se concluye que, efectivamente, no hay suficientes buses para tanta gente en las horas pico. Tampoco sus propietarios los mantienen en óptimas condiciones.
Aunque pasan a intervalos de pocos minutos, van tan repletos en algunos sectores, que ni siquiera paran a recoger pasajeros. Familias enteras caminan desde las calles transversales de las barriadas hasta las principales para lograr subirse a un bus, aunque saben que el recorrido hasta la capital lo harán de pie.
A esto se suma que unos 20 policías son apostados por la Dirección de Operaciones del Tránsito en las principales paradas desde La Chorrera hasta Loma Cová, en Arraiján, para evitar que los llamados taxis piratas recojan pasajeros en esas paradas.
Paradójicamente, cuando se suscita un accidente, como el ocurrido en el Control 2 (ensanche de Arraiján-Panamá) el lunes, 7 de octubre, pasan horas antes de que un policía de tránsito se apersone a atender la situación, según manifestaron usuarios entrevistados, lo que provoca tranques que duran más de dos horas.
Y la pregunta es: ¿protege el Tránsito la vida de los usuarios o el negocio de los transportistas del Oeste?