En conmemoración del Día Internacional del Trabajo, tres panameños, que desarrollan estas tareas, compartieron con Panamá América sus experiencias, demostrando que, si bien todas las faenas requieren de responsabilidad y dedicación, no todas son fáciles.
Con escoba en mano estaba Odilis Prestán en Juan Díaz. Divorciada, con tres hijos y dos nietos, trabaja como "hormiguita" en la Alcaldía de Panamá hace más de dos años.
Bajo pertinaces lluvias o intensos rayos de sol, se ve en la necesidad de desplazarse por diversos puntos de Chilibre, Chepo, Pacora y otros, barriendo y recogiendo cuanta inmundicia esté a su paso.
"Los ciudadanos no cooperan con nosotros, no nos comprenden. Mientras estamos limpiando, nos lanzan basura desde los autos y buses", comentó, advirtiendo que con un salario de B/.200 al mes tiene que sufragar los gastos de su hogar.
A Miguel Cedeño, trabajador del Instituto de Acueductos y Alcantarillados Nacionales (IDAAN) desde hace 15 años, ya ni lo conmueve la visión ni el olor de las aguas negras, pues limpia las alcantarillas y tanques sépticos de la capital.
Con un camión y mangueras, succiona todo lo que hay, tarea que le toma casi tres horas, dependiendo de la cantidad de basura. Pero si se trata de limpieza en tanques sépticos, la labor toma semanas. Su salario es de B/.375, que utiliza para mantener a sus cuatro hijos.
La situación económica del país los hace atesorar su oficio. Dicen que todo es mejor que robar o "andar por allí perdiendo el tiempo".