Las intensas lluvias y la excesiva humedad en las zonas de cultivo de café de la provincia de Chiriquí han provocado la proliferación del "Ojo de Gallo", lo que puede ayudar a mermar la producción de este producto en esta cosecha.
Esta es una enfermedad que afecta las hojas del cafeto y hace que el grano se dañe, lo cual hace que merme la producción.
Alexis Bonilla, encargado del Programa de Café del ministerio de Desarrollo Agropecuario (MIDA), explicó que a los productores sólo les queda atacar estos focos con las medidas preventivas, porque se pone en peligro la seguridad de la cosecha y la calidad del grano.
Aclaró que la humedad está ayudando a que los brotes de "Ojo de Gallo" se eleven y el año pasado esto provocó daños en la caficultura en el sector de Boquete.
Recomendó a los productores que fumiguen las plantaciones lo antes posible para evitar que la plaga se siga expandiendo y que las pérdidas económicas sean mayores.
Acotó que el café es un producto muy delicado a la hora de cultivar y por eso hay que cumplir al pie de la letra con las medidas fitosanitarias.
Cosecha.
El año pasado la producción de café en Chiriquí alcanzó los 186 mil quintales; sin embargo, el MIDA estima que en las condiciones actuales se puede registrar una disminución de un 10% en la producción.
Por el alto costo de los insumos agrícolas, muchos productores no pudieron realizar las fumigaciones que se requerían y esto también se convierte en otro factor que incide en la proliferación de la plaga.
Esta situación mantiene preocupado a los productores, quienes alegan que más son los gastos que las ganancias recibidas.
Otros problemas.
Los agricultores temen que este año los compradores no les paguen seis dólares por cada lata de café en cereza, ante los problemas que atraviesan con la plaga.
También les preocupa que en los meses de verano llovió en las regiones de tierras altas y Renacimiento, lo que provocó que el café que no ha sido atacado por el "Ojo de Gallo" madurara más rápido y por ende, se diera una cosecha fuera de tiempo.
Alegan que la zafra que debía iniciar en septiembre ya comenzó, aunque con menos proporción, y no cuentan con mano de obra indígena, porque la mayoría se dedica ahora a cultivar este producto.