Chichaco explicó que el tsunami más fuerte se dio el siete de septiembre de 1882, es decir hace 125 años, en la comarca de Kuna Yala, provocando que desaparecieran algunos islotes.
En aquel entonces la magnitud del movimiento sísmico fue de 7.9, y causó la muerte de aproximadamente 20 indígenas kunas.
Indicó que las olas generadas por este tsunami alcanzaron los tres metros, aunque dijo que no se comparan en nada con las olas causadas por el tsunami ocurrido en Indonesia, el año pasado, que llegaban a los 16 metros de altura.
Según el ingeniero geólogo, el tsumani más reciente apareció en el año 1971 cerca del Valle de Limón, en la frontera con Costa Rica, pero no causó daños graves ni en Panamá ni en el país vecino.
Destacó que el sismo en Perú, que acabó con 500 personas, tenía todas las características de un tsunami, y aclaró que si se hubiese extendido tardaría en llegar a Panamá tres o cuatro horas, después de haberse registrado en su punto de inicio.
Además, detalló que los tsunamis son causados por tres razones: los movimientos sísmicos en el fondo oceánico o muy cerca de la costa, las erupciones volcánicas y los deslizamientos en el fondo marino.
No obstante, los que se han dado en Panamá son por movimientos sísmicos en el fondo oceánico o muy cerca de la costa.
Cabe destacar que ayer también se registró un sismo de 4, 3 grados en la escala de Richter. Este evento sacudió la zona sur de Costa Rica, cerca de la frontera con Panamá, sin que se reportaran daños materiales ni víctimas.
Actúe según las normas o recomendaciones ante emergencias sísmicas y las directrices del Sistema Nacional de Protección Civil.
Si el terremoto no es fuerte, tranquilícese, acabará pronto, pero es importante, si el terremoto es fuerte, mantener y transmitir la calma.
Agudice la atención para evitar riesgos y recuerde estar bien informado y preparado.
Conecte la radio y siga las instrucciones que dicten las autoridades. No se deje influenciar por rumores, tampoco los propague.
Informe a las autoridades de los destrozos graves en edificaciones, sobre todo de aquellas que amenacen con derrumbarse en zonas de tránsito. Comunique la existencia de material peligroso (productos radiactivos, tóxicos, etc.) o cualquier hecho (incendio, explosiones, etc.) que amenace con aumentar o desencadenar más daños.
Trabaje junto a Protección Civil y bajo sus órdenes. La coordinación es imprescindible. Colabore en la ayuda a heridos, enfermos, niños y ancianos. Protección Civil somos todos.
Atienda las llamadas que hagan las autoridades. No acuda a las zonas afectadas.