Sucede que en los planos se entrega un diseño en estricto cumplimiento de la ley y una vez la obra está lista, todo cambió como por arte de magia, así lo corrobora el arquitecto Rodrigo Mejía - Andrión, quien presidió la Sociedad Panameña de Ingenieros y Arquitectos (SPIA).
Mejía - Andrión es un profesional con experiencia, por lo que dijo al Panamá América que el mejor consejo que puede darle a quienes adquieran una vivienda es que "contraten a un arquitecto para que inspeccione la casa".
¿Qué ocurre si se confía en los constructores o en las autoridades sobre las que pesa la responsabilidad de inspeccionar la residencia? Nada más claro para Mejía - Andrión que la similitud con retirar dinero de un banco.
Irse sin contar la suma recibida es tanto como arriesgarse a que esté incompleta porque, no hacen falta los "deshonestos".
Precisamente se trata de una inversión que debe durar para toda la vida, hay mucha plata de por medio y las precauciones, a juicio del arquitecto, deben ser extremas.
Eso le pasó a uno de sus clientes. Decidió invertir en una vivienda lujosa, de alrededor de B/. 400, 000, pero lo hizo tomando las medidas pertinentes.
Contrató a Mejía - Andrión para que estuviera al pendiente de cada detalle. Todo parece indicar que su cliente optó por la mejor decisión, ya que la estadía del arquitecto le sirvió para observar que los vecinos no corrieron con suerte.
"Alrededor de la casa de mi cliente no había inspecciones y los obreros trabajaban solos, muertos de la risa" y claro está, no se respetó la ley en aspectos tan sencillos como la instalación de tuberías de ventilación que lleven al exterior los gases emanados de los sanitarios.
Y es que de esa forma es como tiene que ser. El artículo 75 (párrafo 9) del Decreto Ley No. 323 del 4 de mayo de 1971 establece que: "las extensiones de tuberías de ventilación deberán terminar por lo menos en 30 centímetros sobre el techo y estar debidamente selladas".
La práctica que se ha hecho costumbre es construir rejillas pequeñas en los aleros laterales a los que se le coloca un tubo. El resultado: los gases de materia fecal se quedan atrapados entre el cielo raso y el techo.
Pese a que se trata de un tema complejo porque son muchos los actores de la historia, se conocen razones que aducen los constructores para llevar adelante esta "violación de la ley" o "falta a la ética", como argumentó un arquitecto consultado con más de 40 años de experiencia, pero que prefirió reserva.
David Araúz de Saneamiento Ambiental del Ministerio de Salud (MINSA), dijo que "los contratistas señalan que si se hace por encima del techo, al perforar la lámina de zinc, pueden haber filtraciones".
Entre tanto, Jaime Salas, ingeniero municipal coincide con Araúz. Sostiene que hay personas que prefieren colocar un sistema de expulsión.
Del mismo modo, el ingeniero Darío Delgado, director del subsector de Agua Potable y Alcantarillados del MINSA, es consciente que en muchas ocasiones se presentan los planos de la vivienda con "las tuberías saliendo por arriba del techo; sin embargo, lo que hacen algunos constructores es dejarla por debajo de éste y colocarle una mallita y todo eso está en contra del principio de que la tubería debe estar libre".
De una u otra forma, lo correcto y establecido por ley es que las tuberías sobrepasan el techo y los gases provenientes de los inodoros no se queden dentro de la residencia.
Pero, como bien indica el refrán: "del dicho al hecho hay mucho trecho". Araúz confesó que la masificación de la construcción impide que se de cobertura total a todas las casas.
Falta recurso humano y en ellos coinciden todas las autoridades consultadas por este diario.
"Nosotros tenemos proyectos de vivienda por áreas suburbanas de cientos de casas en Arraiján y Pacora por lo que prácticamente es imposible para el recurso humano que tenemos, revisarlas" añadió, al tiempo que habló de sólo seis inspectores para la ciudad y los proyectos situados hasta 30 kilómetros de ésta.
Lo cierto es que el recorrido efectuado por este diario en varios puntos de la capital no dejó lugar a dudas. Las lujosas residencias cercanas al centro y las viviendas modestas en las afueras, tienen mil y una diferencia.
Las primeras dan cuenta de la perfecta combinación entre la majestuosidad y el poderío económico, las segundas simbolizan la expansión y el crecimiento poblacional; sin embargo, todas las observadas tienen un elemento que las agrupa sin distinción: la ausencia de tuberías de ventilación que lleven al exterior los gases fecales, tal y como manda la ley.
(primera de dos entregas)