Naciones Unidas.- Este jueves los 15 miembros del Consejo de Seguridad de la Organización de las Naciones Unidas (ONU) celebrarán una histórica reunión en el Congreso de Estados Unidos, a invitación del poderoso presidente del Comité de Relaciones Exteriores del Senado, Jesse Helms, uno de los críticos más acérrimos del organismo mundial.
Pero a diferencia de la sesión plenaria que el Consejo realizó en Panamá hace casi 30 años para impulsar los reclamos del gobierno panameño para que Estados Unidos le entregue el Canal, los embajadores irán a Washington a título personal y no como el órgano rector del sistema internacional, en el cual los "cinco grandes" gozan de la facultad del veto.
"Tenemos la impresión de que con este gesto Helms quiere dejar atrás los antagonismos que caracterizaron sus relaciones con la ONU durante tantos años," confió a este corresponsal el embajador Arnoldo Listre de Argentina, refiriéndose al reciente acuerdo del Comité de desbloquear a la cuota de casi 1.000 millones de dólares que Estados Unidos debe a la ONU.
El veterano diplomático, que este año ocupa uno de los dos escaños que el Consejo reserva para Latinoamérica y el Caribe, añadió: "Estoy confiado de que todos acudiremos a la sesión del comité, aunque al inicio algunos colegas expresaron sus reservas. Cuando quedó claro que las invitaciones eran personales y que tenían el aval del gobierno de Estados Unidos que también nos ha preparado sus propios agasajos, se superaron las reservas. "Además, todos están encantados en poder apoyar las gestiones de conciliación que el embajador de Estados Unidos ha realizado su poder legislativo".
Efectivamente, el "coreógrafo" de este acercamiento entre el órgano regente de la ONU con quienes controlan el presupuesto para ejecutar la política exterior de la Casa Blanca, no es otro que el embajador de Estados Unidos ante la organización mundial, Richard Holbrook.
Desde que fue confirmado en su nuevo cargo, superando unas objeciones iniciales de Helms, el veterano diplomático lanzó una decidida campaña para reducir los antagonismos que durante más de un lustro caracterizaron la relación entre el presidente del Comité de Relaciones Exteriores y la ONU con una insólita invitación al senador, un archiconservador sureño, para que hablara ante una sesión del Consejo.
"Fue un riesgo calculado, porque algunos temían de que Helms pudiera haber adoptado una actitud antagónica ante el delegado de la China, por ejemplo, lo que pudo haber resultado en un indicente diplomático con pésimas consecuencias para Dick Holbrooke", confió un funcionario allegado al embajador que pidió que no se usara su nombre.
"Holbrook apostó a que Helms, que después de todo sabe jugar el papel de caballero sureño, iba a descargarse de sus críticas a la burocracia de la ONU, pero que lo haría cortésmente y sin atacar a ningún individuo, y no se equivocó".
Unos 10 días antes de la cita con Helms, y cuando a Estados Unidos le tocaba la presidencia del Consejo, Holbrook invitó al vicepresidente Gore para ocupar su silla con el fin de lanzar "el mes de Africa", una iniciativa que tuvo favorable repercusión entre los países en desarrollo y, además, silenció a algunos críticos que consideraban que el embajador usaba la visita de Helms al organismo mundial para resolver problemas de índole de política interna.
"Nos guste o no nos guste, tenemos que ser realistas: el Congreso de Estados Unidos controla el presupuesto del que Clinton y Holbrook disponen para los organismos internacionales y no nos queda otro remedio que hacer lo posible para ayudarle", reconoció un diplomático que también pidió anonimato.
Holbrook, un hombre alto y vigoroso de 58 años de edad y un insaciable afán de protagonismo se ha convertido en la figura más comentada en los pasillos de las modernas torres que sirven de sede de la ONU en la riviera del East River en Manhattan. Todos apuestan que será el próximo secretario de Estado en el caso de que Gore gane la elección presidencial en noviembre.
El veterano diplomático y ex-banquero, casado con la bella escritora Kati Marton, de origen húngaro, esgrime como uno de sus lemas favoritos una cita del poeta Yeats que habla de "la fascinación de todo lo que sea difícil". Es una apta definición de su trayectoria desde que fue un joven asesor de la misión de Estados Unidos en Vietnam del Sur hasta su exitoso papel de mediador en el conflicto de Bosnia con los acuerdos de Dayton.
Además de haber gestionado la invitación del Comité de Relaciones Exteriores, el diplomático logró que los 15 embajadores que tendrán una sesión con Sanford Berger, el director del Consejo Nacional de Seguridad, el órgano que asesore al presidente Clinton en los asuntos internacionales, así como una cena que la secretaria de Estado, Madeleine Albright, ofrecerá en honor a la comitiva.
En tanto, el embajador de Panamá ante la ONU, Ramón Alberto Morales Quijano, recordó en una entrevista con El Panamá América el importante papel que la visita del Consejo jugó en las gestiones preparatorias a la transferencia del Canal de Estados Unidos a Panamá, que culminó el pasado 31 de diciembre.
"Sin duda que la presencia del Consejo en Panamá y la resolución que favorecía la entrega del Canal reforzó la capacidad negociadora de Panamá", reflexionó el diplomático.
Ese fue precisamente el objetivo que motivó al diplomático panameño Gabriel Lewis Galindo invitar a los presidentes Daniel Oduber de Costa Rica, Carlos Andrés Pérez de Venezuela y López Michelsen de Colombia junto con el canciller de México, Emilio Rabasa, a reunirse con el general Omar Torrijos en la Isla Contadora a mediados de 1974.
En una reunión a la que asistió este corresponsal, los invitados acordaron unánimemente lanzar una candidatura panameña para ocupar el próximo escaño latinoamericano en el Consejo, derrotando así al candidato argentino, el popular embajador Ortiz de Rozas, para que pudiera gestionar con más eficacia la visita del Consejo a la capital panameña.