Washington - El embajador Richard Holbrooke, que en la Organización de las Naciones Unidas (ONU), representa a la potencia más poderosa del mundo, se presentó nuevamente ante el Congreso ayer, con la cabeza abajo y con sombrero en la mano.
El mensaje que trajo, echó un balde de agua fría a las expectativas de que la ONU reduciría la cuota anual de Estados Unidos del 25 al 22 por ciento del presupuesto del organismo mundial y realice otras reformas, a cambio de que el Congreso apruebe la remesa de 1.100 millones de dólares en cuotas atrasadas.
"No todos los 189 miembros de la ONU en Nueva York favorecen estos cambios", explicó Holbrook en su mejor tono diplomático ante las severas miradas de los miembros del Comité de Presupuesto de la Cámara de Representantes.
Miembros del comité echaron sal a la llaga insistiendo de que el diplomático les asegure que se cumplirá otra de las condiciones impuestas por el Congreso, la reducción del presupuesto que la ONU tiene para tareas de pacificación del presente 31 por ciento a un 25 por ciento.
"En realidad estas tareas de pacificación ya han excedido sus límites presupuestarios y me parece que no hay quien quiera limitar aún más sus actividades", señaló.
Este requerimiento enfrenta a Estados Unidos al informe que el Secretario General de la ONU, Kofi Annan, quien acaba de remitir a los países solicitando, entre otras cosas, un substancial incremento en los fondos para las funciones de paz, considerando a éstas esenciales para las responsabilidades del organismo mundial El embajador de Panamá ante la ONU, Ramón Morales Quijano, la semana pasada envió un análisis elogioso a su gobierno sobre el programa de Annan, pero hoy no pudo ser contactado para comentar sobre este episodio dado que está en La Habana donde asiste a la Cumbre del Grupo de 77.
Con el fin de superar las críticas del Congreso, Holbrook organizó un encuentro a comienzos de abril entre los miembros del Consejo de Seguridad con el Senador Jesse Helms, presidente del Comité de Relaciones Exteriores del Senado.
Con respecto a las condiciones que el Senado impuso para pagar a Estados Unido, el cual está obligado de hacer por razones de la Carta de la ONU y otros tratados, Helms dejó muy en claro de que no los pensaba modificar al menos que el secretariado tome las medidas impuestas por su comité.
Lo que no quedó muy claro, fue que si Holbrook esperaba que con el viaje de los 14 miembros extranjeros del Consejo, se ablandaría la rigidez con que Helms ha encarado su oposición a la ONU o si quería que ellos vieran de primera mano, lo que él debe sufrir con un Congreso que cada vez parece volverse mas proteccionista y ensimismado.
El problema de las condiciones que el Congreso de Estados Unidos pretende imponer a la ONU será abordado en la "Cumbre del Milenio" cuando más de un centenar de jefes de Estado asistirán a la próxima Asamblea General, que ya ha sido criticada por muchos otros delegados, inclusive por varios aliados europeos de Washington.