Según el diputado opositor José Blandón, con esto sólo se demuestra una vez más " la falta de interés del gobierno actual de lograr que Noriega comparezca ante la justicia panameña".
No obstante, según Blandón, a pesar de esta "inacción", todavía hay una etapa en donde realmente será el gobierno de Estados Unidos quien deberá definir lo que hará con Noriega.
En última instancia, si Panamá quiere que Noriega venga a hacerle frente a la justicia en nuestro país, su extradición a Francia no debe ser obstáculo para que el gobierno panameño pueda solicitar su extradición.
Por su parte, el diputado Alcibiades Vásquez indicó que lo que se ha dado es una crónica de una extradición anunciada, lo que a su juicio le permite al gobierno nacional bajar la preocupación de que Noriega pueda ocasionarle alguna intranquilidad por todos los hechos vividos durante la dictadura militar.
Actualmente dijo que en el gobierno hay ex funcionarios y ex militares que eran los más fervientes defensores de Manuel Noriega, pero que ahora le niegan el apoyo y la existencia de cualquier tipo de relación.
"Para ellos les sería muy preocupante que les recordara las actividades de las cuales fueron cómplices, porque Noriega sólo no realizó todas las canalladas que hizo en Panamá", destacó Vásquez.
El FCI es identificado como un "albergue de baja seguridad" para varones, que permite las visitas a los reos los viernes, sábados, domingos, lunes y feriados, entre las ocho de la mañana y las tres de la tarde.
Frank Rubino declaró que en sus 17 años de prisión, Noriega no sintió una amargura tan intensa como cuando se enteró que Francia exigía su extradición acusado de lavar unos $3 millones del narcotráfico.
Según Rubino, Panamá se dio "golpes de pecho" durante 15 años exigiendo que Noriega pagara sus condenas en este país y después permitió que fuera llevado a Francia.