Como una irresponsabilidad fue calificada la puesta en venta sin receta de la denominada "píldora del día después" en Estados Unidos, lo que traería como consecuencia la práctica indiscriminada del sexo y el control inmediato de la posible vida que pudiera venir al mundo, señaló el sacerdote católico Conrado Sanjur, defensor de los derechos humanos.
La "píldora del día después" es un anticonceptivo de emergencia que fue aprobado por asesores de la Administración de Alimentos y Drogas (DFA), para que la pastilla sea vendida sin receta médica.
Al respecto, Sanjur indicó que esta posición crearía diversos efectos, entre ellos, el contagio de enfermedades sexuales infecto-contagiosas.
"Es sabido que la Iglesia está contra todo aquello que detenga la vida. Cuando un ser es concebido, es considerado una vida", aseveró el sacerdote.
Agregó que existe una polémica, pero que de hecho la Iglesia considera que la vida humana se inicia desde la concepción, y por eso se debe respetar.
"Todos estos métodos atentan contra el derecho a la vida, los cuales son rechazados por ser seres que aunque no desarrollados, son considerados vida humana", aseguró el religioso.
En una información aparecida en El Nuevo Herald señala que "si se extiende su uso, la píldora anticonceptiva de emergencia podría reducir a la mitad los tres millones de embarazos no deseados que ocurren en Estados Unidos cada año, explicaron sus partidarios en un panel de asesores científicos de la Administración de Alimentos y Drogas (FDA)".
""Es imperativo para la salud pública ampliar el acceso a la anticoncepción de emergencia"", declaró la doctora Vivian Dickerson, presidenta electa del Colegio de Obstetras y Ginecólogos de Estados Unidos.
La píldora debe ser usada lo antes posible, luego de mantener la relación sexual sin protección. La misma puede ser efectiva luego de 72 horas después del contacto sexual, pues reduce en un 89 por ciento la posibilidad de la mujer de quedar embarazada, pero funciona mejor en las primeras 24 horas.
Para comodidad del usuario, los pacientes que no tengan una situación que comprometa su vida, serán desalojados del hospital.