De acuerdo con una fuente judicial, uno de los métodos para sustraer los fondos era la compra de cheques de gerencia girados a favor del Tesoro Nacional, para ser depositados en cuentas personales de funcionarios y particulares.
Otra de las técnicas utilizadas era el cambio en efectivo de cheques girados a favor del Tesoro, fraccionándolos en montos menores a B/.1,500 con la finalidad de evitar el visto bueno del supervisor.
También procuraban depósitos en forma íntegra de cheques girados a favor del Tesoro Nacional, a cuentas de ahorro de particulares, cuyos retiros eran autorizados por un supervisor.
Además usaban el cambio de cheques girados al Tesoro, hechos efectivos con el visto bueno de un supervisor.
Paralelamente reemplazaban cheques de particulares por documentos girados a favor del Tesoro, para ser depositados a la cuenta personal del funcionario, generalmente, un cajero del BNP.
Las autoridades investigan la presunta existencia de cuatro células dedicadas a la sustracción de fondos del Estado mediante las defraudaciones en el cobro de impuestos, declaraciones de aduanas, el 2%, la tasa única y estarían operando desde Aduanas, el Registro Público, dependencias del Ministerio de Economía y Finanzas (MEF) y el BNP.
"Me pedían que se los consiguiera por allí porque estaban locas por eso". Sin embargo, el peso es determinante y esos pequeños lujos llegan a tener un precio muy caro.
El medio le exige a Yamani estar en línea y "como reza el dicho: Dios te cuida hasta los 25 y después te cuidas tú", es de eso de lo que hay que estar pendiente. "Como de todo pero controlo la cantidad".
Es también instructora de modelaje en niñas. Y les recomienda desde pequeñas que "no se maten de hambre y por el contrario se olviden de la comida chatarra". La doctora de medicina familiar, Enitza George, quien preside la Clínica Medic- Spa del Hotel Miramar, vivía en carne propia el drama de la obesidad, antes de ser instructora personal.
Vivió en Nueva York, Estados Unidos, 10 años y al volver a Panamá en 1998, pesaba 200 libras y su estatura es 5 pies 4 pulgadas. Todo ello después del embarazo. Antes estaba en 120 libras.
La motivó su salud, lo demás vino después, "por añadidura", como explicó a El Panamá América. Su presión empezó a aumentar, el azúcar estaba en los límites y "decidí hacer algo y hacerlo en serio".
Para George la única forma de que los esfuerzos rindan fruto es ser movido por una razón poderosa. Para ella, su estado de salud era el principal motivo para no seguir postergando su adelgazamiento.
"Mis dietas consistían en mayor cantidad de vegetales, pescado al vapor, arroz blanco y ensaladas. Dejé de comer carnes y pollos por dos meses".
No obstante, aquello había nacido de su creatividad. Era consciente de que requería asesoría y la buscó.
En ese momento había rebajado ya 50 libras. Se adiestró sobre pérdida de peso y programa de ejercicios. Fue entonces cuando se certificó como entrenadora personal y diseñó su propio plan de actividades. Actualmente su peso es 127 libras.
Aunque en su familia no hay tendencia a la obesidad, existe el peligro de los ataques cardíacos y derrames por los que han muerto varios de sus familiares. Ella prefería prevenir porque su presión ya la había advertido.
Su clínica atiende hoy a más de 500 pacientes de todas las edades y cuando su peso disminuye, "aumenta su autoestima y lo estético viene por añadidura". El especialista Adriano Delgado, encargado de la Clínica de la Obesidad del Hospital Santo Tomás, opina que el error que se comete "es comer con hambre".
A su juicio, conviene comer hasta seis veces al día, que es lo que él recomienda, pero como se debe. "Hay que desayunar, comer luego una merienda, almorzar en las debidas proporciones, alguna fruta intermedia, la cena y una última fruta o yogurt".
La obesidad, según Delgado, dejó de estar ligada exclusivamente a lo cosmético y la mera vanidad de la mujer. Esa concepción cambió desde que se conoce que la obesidad es un factor de riesgo para las principales causas de muerte.
Y es que contribuye a la aparición de la diabetes, la hipertensión arterial, cáncer y muertes por infarto o derrame.
La clínica se inauguró en agosto del 2002. El propósito es que cada paciente en particular preste especial énfasis a esta enfermedad crónica y sus implicaciones.
La aceptación ha sido muy buena, mencionó Delgado. Se ofrecen 10 cupos los viernes y en este momento ya no hay espacio hasta después de agosto.
El procedimiento consiste en efectuar primeramente una evaluación de la persona para determinar los riesgos que tiene de desarrollar enfermedades: ácido úrico alto, resistencia a la insulina, diabetes, elevación del perfil del colesterol, problemas renales, del hígado, pulmonares, vasculares (arterias o venas), entre otros aspectos.
El paciente es incluido luego en un programa con nutricionistas, psicólogos, fisioterapistas, endocrinólogos, enfermeras, de modo que "aprenda a vivir bien y mejor".
Se trata de la ecuación del Indice de Masa Corporal (IMC). Se obtiene dividiendo el peso en kilos entre la estatura en metros cuadrados. Si la respuesta supera 25 hay sobrepeso (patología previa a la obesidad) de 30 ó más es obesidad.
Por otro lado, Velásquez no pasa por alto el efecto de la publicidad en los obesos. La estrategia es "aprender a convivir con ella".
Señala que se debe ser críticos y tener mayor responsabilidad con lo que vamos a hacer con nuestro cuerpo, "que es un templo".
Lo ideal es asesorarse adecuadamente sobre los artefactos y medicamentos que se anuncian como la salida a la obesidad. La opinión del médico es imprescindible y es que son muy pocos los medicamentos que pueden utilizarse como adelgazantes.
Indicó que recientemente en la ciudad de Brasilia se revisó el Consenso Latinoamericano para el tratamiento de la enfermedad. Uno de los capítulos se ciñe a las medicinas.
Actualmente en el mercado existe una variedad de éstas, pero los recomendados por la Federación Latinoamericana de Obesidad cuyo presidente es el doctor César De León (panameño), sólo tres compuestos genéricos han sido aprobados para tales propósitos:
Sibutarmina: compuesto que actúa a nivel cerebral, en el centro de la saciedad y se utiliza para disminuir la sensación de hambre y para activar el metabolismo.
Orlistat: actúa a nivel de intestino inhibiendo en un 30% una enzima (lipasa) que capta la grasa. Esta se expulsa a través de las heces.
Mazindol: se utiliza sólo en casos especiales y estrictamente supervisado.
Delgado, en tanto, es aún más crítico de las supuestas panaceas contra la gordura. Se buscan atajos. "Los pacientes obesos son muy susceptibles a caer en manos de charlatanes, por estar ansioso y con baja autoestima, cae. Y esta no es la salida".