En la Procuraduría de la Administración no solo se “pincharon” teléfonos y se grabaron conversaciones de ex y actuales funcionarios, sino que también hubo espionaje electrónico.
Se extrajo información laboral y hasta fotografías muy privadas del personal de los ordenadores que tenían los funcionarios claves de la gestión de Montenegro de Fletcher, según constató Panamá América.
Una fuente que conoció de esta situación y que accedió a entrevistarse con este medio bajo la estricta confidencialidad de su identidad, aseguró que esa labor se realizó por instrucción de Ceville y lo que se buscaba era contar con “una causal para salir de ese personal”.
Los afectados eran funcionarios de confianza que dejó en la institución Alma Montenegro de Fletcher en el 2005, cuando fue reemplazada por Ceville. Las afectadas fueron Irania González, Ruth Quintero, Maricruz De Paredes, Sandra Pérez de Sucre, Yoivi Mancilla, todas funcionarias de “confianza” de Montenegro de Fletcher. Ninguna trabaja hoy en la entidad.
Tras revisar parte de la información obtenida por este diario, Montenegro de Fletcher se cubrió la boca con una mano y abrió los ojos en señal de sorpresa, pues los aparatos contienen cartas que firmó cuando era la titular del cargo. Además, hay fotografías de eventos que desarrolló en la institución.
“Lamento esto porque en el servicio público se supone que las personas deben trabajar con la confianza de que están haciendo lo mejor, independientemente de que se establezcan mecanismos de supervisión sin violar los derechos a la privacidad”, apuntó Montenegro de Fletcher.
Agregó que ese personal siempre fue dedicado y reconoció su vocación de servicio en el tiempo que laboró con ella.