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"Oren por mi papá", pide hija de piloto


Joyce Mayorga se presenta serena, con esa dignidad de quienes sufren y esperan con fe. Los momentos que vive junto a su familia no son fáciles, sobre todo cuando ya han pasado tres días desde que su padre, el capitán Armando Mayorga, desapareciera con su avión en la selva coclesana, cuando regresaba de trasladar turistas a Bocas del Toro.
"Es un padre excepcional, que no solo provee lo material, sino lo espiritual y la compañía. Es muy relajado y bromista. Nos hace reír a todos", cuenta a este medio, mientras su mirada refleja un brillo de esperanza.
El capitán tiene excelentes relaciones con su familia, según Joyce. "Mi abuelo materno está muy afectado porque ese es su compañero de Chilinqui. Salían juntos, iban a la finca a sembrar, regar las matas, a limpiar el jardín...", explica. Además, es un hombre de familia que le gusta pintar la casa y "hacer" el jardín. Armando Mayorga, junto a Brenda, su esposa, luchó por hacer de sus hijos Armando, Eduardo y Joyce a tres profesionales, mas ninguno siguió sus pasos de piloto, graduado en Estados Unidos y en Colombia.
Uno es ingeniero, otro licenciado en finanzas y Joyce, que es abogada y le dio una nieta a Armando. "El la adora porque "todo el mundo dice que es igualita a él. La consiente y le corre todos los gustos", asegura con una sonrisa teñida de tristeza.
La fe en Dios y la lectura de la biblia han sido el soporte moral de la familia, que está consciente de que todo depende de su voluntad. Pero tampoco olvidan que los equipos de rescate, las matemáticas y la tecnología también son necesarios.
En este punto, la familia Mayorga tiene una inquietud: Siente que no se le informa adecuadamente lo que sucede. "No sé qué políticas son las que siguen aquí (en Aeronáutica Civil) porque toda la información que recibimos es de amigos que tienen empresas de comunicación y de aviación", manifiesta Joyce.
Desde ayer al mediodía esos amigos le informaron sobre las coordenadas, pero se les ha prohibido llegar allá porque es un área reservada de Aeronáutica Civil, informa.
Eso ha molestado a la familia porque opina que éste es un momento en que se requiere de la solidaridad de todos y no se puede despreciar ayuda valiosa ofrecida por empresas de aviación que han prestado sus aeronaves y la tecnología necesaria para la búsqueda. Tampoco se les ha informado cuántas naves buscan a su padre, aunque sí saben que ya se envió un equipo de rescate por tierra.
Ahora bien, la familia no desestima la ayuda de Aeronáutica Civil, sin embargo, Joyce siente que impedir el apoyo de amigos de la familia que han puesto a la disposición helicópteros, una grúa para sacar restos en áreas de difícil acceso, camillas y otros servicios, no es lo más adecuado en momentos en que cualquier ayuda es oportuna.
Además, son personas expertas en desplazarse en áreas selváticas, insistió. A ella le preocupa que ya han pasado cuatro días desde que se perdió la avioneta y la familia no quiere que los panameños se olviden de que allá en las montañas está un hombre luchador, responsable y de férrea voluntad, que puede estar malherido y a merced de los animales y del mal tiempo.
Armando Mayorga ha laborado para diversas compañías aéreas en sus más de 35 años de experiencia como piloto, en los últimos años con la empresa PARSA. Por eso es muy apreciado entre sus colegas.
Nunca quiso fungir como piloto de aerolíneas internacionales y se circunscribió a los vuelos nacionales para no restarle tiempo a su familia, según su hija. Mayorga había sufrido dos percances en esos 35 años. En una ocasión aterrizó en una playa cuando su avión tuvo un desperfecto, y en otra, aterrizó sobre la copa de unos árboles en Colón y evitó así una tragedia.
Pero además de su destreza como piloto, Mayorga es un hombre muy responsable con él y con los demás. Jamás dejó de realizarse sus exámenes médicos de rutina porque sabe que de su salud depende su vida y la de los pasajeros. Por tanto, su hija descarta que haya sufrido un percance de salud que provocara un accidente.
Los compañeros aducen que el capitán podría pilotear un avión con los ojos vendados o con las manos atadas. Así de confiados en su experiencia se muestran.
La familia tiene otra preocupación: Por regla, son cinco días de búsqueda exhaustiva y después se convierte en búsqueda rutinaria. "Nosotros no queremos que se convierta en búsqueda rutinaria... vamos a presionar hasta las últimas consecuencias y no nos vamos a quedar con los brazos cruzados", señaló la abogada. La joven se mostró agradecida con la empresa Evergreen y varias familias que prestaron sus helicópteros para la búsqueda.
Por lo pronto, Joyce está confiada en que su padre es muy prudente y si está vivo esperará a que lo rescaten. "Lo que sí me preocupa es que mientras él está allá solo, sin comida, expuesto al hambre, a la sed, al frío y a los animales, nosotros estamos acá cómodos, aunque sin poder comer", dice ya a punto del llanto contenido. "No queremos que esto quede con miles de interrogantes... póngase en mi lugar. Si me van a traer lo que sea de mi padre, lo queremos tener aquí", argumenta.
No dejó pasar la oportunidad para pedir al pueblo panameño que se mantenga en oración. "Nosotros se lo agradecemos. Mañana (hoy) todo el mundo va a estar preparándose, cocinando, en el salón de belleza... pero también mañana (hoy) puede ser uno de los peores días de nuestras vidas. Va a ser un fin de año lamentable, de mucha angustia. Aquí todos somos hijos de alguien... les pedimos que nos acompañen en nuestros sentimientos con sus oraciones", dice con un dejo de tristeza y un hálito de esperanza.
La búsqueda de la aeronave HP-1016 se ha visto complicada por la falta de equipo técnico en la Dirección de Aeronáutica Civil (DAC) y la actitud de algunos funcionarios de esta institución que no tienen la disposición ni los conocimientos para facilitar la operación, afirmó ayer el capitán Jaime Fábrega, presidente de la Asociación de Pilotos y Usuarios del Aeropuerto de Albrook.
Informó además que durante la operación de búsqueda, los funcionarios sólo contaban con un radio de comunicaciones que es propiedad de la Presidencia de la República, a pesar de que manejan información de que la DAC cuenta entre los equipos de su propiedad con varios teléfonos satelitales.
La idea de ellos no es usurpar las funciones de la DAC, sino la de colaborar con la búsqueda, ya que están conscientes de que se trata de vidas humanas y por eso la disposición a colaborar como empresas privadas.
Fábrega dijo que en los últimos días, algunos pilotos y otros técnicos particulares han recomendado a los funcionarios de la DAC buscar en determinada área, sin embargo, los funcionarios han respondido que se trata de zonas exclusivas de búsqueda usada por la Dirección Aeronáutica, como si tratara de una mesa en la que se prepara la cena de Año Nuevo y su respectiva repartición. Cuestionó además la falta de organización del equipo de Búsqueda y Rescate de la DAC, ya que no han podido coordinar una operación de manera adecuada.


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Fecha y hora de publicación

101 años de Panamá América

 
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