El contralor general de la República, Alvin Weeden, afirmó que en tres meses la casa de descanso presidencial ubicada en Punta Mala será licitada. Sin embargo, Weeden defendió que todo presidente tiene el derecho de gozar de una residencia para distracción.
"No siento que haya razón para que la casa sea vendida, esa es decisión de la presidenta y era legítimo que la tuviera", expresó el contralor. Según Weeden, la casa tiene una estructura modesta, pero los muebles internos no formarán parte de la licitación, por lo que considera que la venta será a bajo costo, ya que la casa es sencilla.
La casa, originalmente pertenecía a las tropas norteamericanas, y la presidenta Mireya Moscoso decidió reconstruirla. "La presidenta la conocía desde su época de infancia, pero como ahora el bien le pertenece al Estado, determinó que era necesario restaurarla", puntualizo el contralor.
Aseguró que la demora en dar la orden de licitación se debió a que esa es una propiedad del Estado y como la presidenta la seguía utilizando, no se encontraba motivo para hacerlo, ya que no le cuesta al Estado.
La casa de campo es utilizada como punto de llegada de la mandataria, cuando se encuentra realizando sus giras por el interior de la República, sin embargo, la remodelación de esta vivienda creó discrepancias entre personas que consideran que no debieron utilizarse fondos del Estado para ese fin.
Usualmente la entrega de proyectos en el interior del país por parte de la presidenta, se programa para los fines de semana, y muchas veces luego de cumplir con estos compromisos, Moscoso se retira a la casa de descanso en Punta Mala.
Weeden agregó que la presidenta solicitó hace aproximadamente año y medio que se someta a licitación la casa de descanso presidencial, por lo que esta medida se realizará como ella lo ha dispuesto en las próximas semanas. A juicio del contralor, existe "morbo" en las dudas planteadas de que en la casa de Punta Mala se pudiera esconder algo.