Se trata del anciano Eligio Esteban Martínez, de 82 años, quien inicialmente fue conducido a la corregiduría del lugar, por el propio denunciante, quien lo acusó de arrojar excrementos a través de las paredes de su vivienda.
"Desde que se construyó su casa -sostiene Monterrey-, la familia del anciano no se ha hecho responsable de él.
Actualmente, carece de letrina y tuvimos que llevarlo a la corregiduría, para evitar que siguiera sacando sus excretas por los huecos que hizo en las paredes".
Según Monterrey, el abuelo se encuentra solo y es víctima de personas inescrupulosas que se aprovechan de su condición senil o de abandono, ya que éste cuenta con una jubilación; también afirma que es objeto de robo, sin definir quiénes o cuántos lo hacían.
Originalmente, la Junta Comunal ayudó a levantarle la vivienda donde reside, la que se incendió; pero, a raíz de los incidentes, se ha puesto en conocimiento al centro de salud de Boca La Caja, a la alcaldía y a las autoridades respectivas y, hasta el momento, no han tomado cartas en el asunto.
"El señor Martínez, no quiere irse de allí. Lo iban a someter a exámenes médicos para remitirlo a un asilo y se cree que no ha habido contacto con su hija, para que se haga efectivo", advierte Monterrey.
Panamá América trató de lograr la versión del adulto mayor, pero no fue posible, en vista de que era poco lo que se le entendía.
Una vecina, quien no quiso ser reconocida por su nombre y que se involucra en su atención, intercedió por él y explicó que el anciano es víctima de una mala voluntad por parte de los acusadores.
"En vez de hacerle una letrina, lo llevaron a la corregiduría y le hicieron pagar una multa -reitera ella-. Otras personas residían en casa de Monterrey, y nunca se quejaron, ellos que son nuevos aquí, miren todo lo que han ocasionado".
De acuerdo con la vecina, que inicialmente nos increpó, el abuelo cada vez que tiene deseos de hacer sus necesidades fisiológicas pide su sanitario, y son ellos quienes han tenido que hacerse cargo de él, al tiempo que reconoce que el señor es víctima de robo por personas que ingresan a la vivienda al momento de cobrar su quincena.
La vecina dice que los hijos de Martínez viven en el área de Arraiján y sólo una hija, que no definió, llama cada 15 días a su residencia para conocer la condición de su padre.
Según el relato de la vecina, la hija no puede ayudarlo económicamente, ya que ella se encuentra sin empleo. Versión que contradijo balbuceante el abuelo al momento de abordarlo, quien sostuvo que su hija había pagado la multa en la corregiduría.
A juicio de Monterrey, las condiciones en que vive Martínez no son las más adecuadas, ya que éste convive con una gran cantidad de felinos (gatos) que, en efecto, pudimos comprobar en el interior de la vivienda.
"Lo que nosotros solicitamos es que los familiares de este señor se hagan cargo de él o las autoridades cumplan con su labor, porque en verdad es lamentable la situación por la que atraviesa", finaliza Monterrey.
En cuanto a la situación de que si arrojaba o no excretas en el patio trasero, la vecina reconoce que sí lo hacía, pero cuando éste presentaba problemas estomacales y no podía hacer la necesidad dentro de su vivienda.
De los casi 3 millones de habitantes que tiene el país, el 8.6% de la población total actual es parte de la tercera edad y se espera que para el 2015 esta cifra aumente a un 14% y para el 2025 se incremente a un 22.3%.
Para realizar cualquier tipo de denuncias sobre maltrato a ancianos puede llamar a la dirección de la Oficina del Adulto Mayor al número 279-1526 ó 279-0701, oficinas de MIDES.