Intensos momentos de dolor se vivieron en horas de la tarde de ayer en el distrito de Chitré, luego de que aproximadamente a las 2:00 de la tarde se diera a conocer la noticia de que el niño Julio César García, conocido como "Julito", de siete años de edad, quien padecía del Síndrome de Down, había sido encontrado muerto dentro de un carro en un taller de chapistería.
"Julito" había desaparecido el pasado domingo desde la 1:00 de la tarde y no fue hasta ayer cuando fue encontrado muerto boca abajo en el piso, entre los puestos delanteros y traseros de un automóvil, en el taller de Chapistería de Bolívar Rodríguez, quien es vecino del infortunado.
La última vez que había sido visto con vida lucía un pantalón corto color vino oscuro, una camiseta celeste, zapatos negros y jugaba con un carrito de plástico.
El juguete estaba dentro del automóvil en la parte delantera, debajo del timón y "Julito" yacía bajo los asientos.
Al principio se dijo que el menor pudo haber muerto asfixiado al introducirse en el auto en reparación y colocar los seguros de las puertas, que después no los pudo abrir.
Sin embargo, al momento de levantar el cadáver varias incógnitas saltaron a la mente, ya que "tiene escoraciones y en la barbilla registra un golpe", señaló la fiscal de Azuero, Nedelka Díaz de Castillo.
Además sus zapatos estaban mojados, al igual del lugar donde se encontró su cuerpo.
Díaz de Castillo expresó que según los forenses que se hicieron presentes en la escena del crimen, "este niño, de acuerdo al hallazgo, fue sumergido, probablemente ahogado y después puesto en el vehículo. Eso lo revelarán las pruebas científicas de la autopsia", añadió.
Adelantó que el procurador José Antonio Sossa va a cooperar en las investigaciones enviando desde Panamá al forense Vicente Pachard.
Indicó que es probable que haya empezado a salir sangre de su nariz, lo que según el galeno Clever De Lora, es muy común en las personas que han muerto por ahogamiento.
Aunque también se presume que una de las reacciones de los asfixiados es orinarse y lo mojado podría ser eso.
"Julito" era un niño muy dulce, risueño, querendón, inteligente, dijeron las maestras del IPHE de Chitré, lugar donde estudiaba.
"Julito" tenía tres hermanas, la mayor Dayana, de 14 años, quien vive con su abuela materna; Iliana de 11, vive con su abuela paterna; mientras que Tatiana de 10 y "Julito" de 7 años vivían con su madre.