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Pablo Rayo quería controlar la Costa Arriba de Colón

La ampliación operación incluía la participación de testaferros, colaboradores y abogados.


PABLO RAYO Montaño pretendía convertir una amplia zona de la Costa Arriba de Colón en centro de reembarque de droga y para ello había adquirido unas 10 propiedades, algunas de las cuales serían convertidas en pequeños muelles a donde llegaría la droga.
En su casa de Guanche, Rayo Montaño había realizado trabajos de dragado, construido un pequeño rompeolas e instalado luces de guía para que las naves pudieran entregar la carga sin dificultad.
La mayoría de estas propiedades aparecen a nombre de Alberto Torres, un narcotraficante que previamente había sido detenido en 1995 en el área de Ponuga, Veraguas, con un cargamento de 275 kilos de cocaína.
Se informó que Torres vendió esa ruta del narcotráfico a Rayo Montaño.
Torres, quien aparece como accionista en la empresa Pacific Security, es testaferro de la casa de Guanche, del restaurante "Los Cañones" y de dos propiedades más ubicadas en el área de Isla Grande.
Informes de inteligencia revelan que Torres puede encontrarse en Colombia.
De acuerdo con esta versión Pablo Rayo habría unido las organizaciones de narcotraficantes que operaban en el Chocó y Buenaventura, Colombia.


De acuerdo con Ricardo Badiño, quien cuida la residencia de Guanche, este lugar es una réplica de otra casa de Rayo en Colombia y que fue construida por la empresa Yomelko.
La casa de dos plantas que es prácticamente una fortaleza, cuenta con piscina, jacuzzi, un mirador, una sala adornada con asientos de roble revestidos de cuero, extractores de humedad, cinco cuartos y lujosos baños.
La residencia sólo era ocupada ocasionalmente, pero los trabajos realizados denotaban una gran inversión de cerca B.
1 millón.
A unos 500 metros de esa propiedad, Rayo pretendía edificar otro pequeño puerto, para lo cual se dragaría parte de la playa con el fin de facilitar el acceso de embarcaciones más grandes.


Otras tres propiedades iban a ser destinadas a la misma actividad, simulando la construcciones de residencias de verano.
Otro de los negocios de fachada sería la instalación de un estanque para la cría de centollos, que serían vendidos a los turistas que llegaran al sitio.
Otro de los escenarios operativos de la red de Rayo Montaño era Isla Grande, donde mantenía dos residencias, a las que llegaban grupos de colombianos para realizar fiestas, dijeron habitantes del lugar.
"En esos días el ruido de la música vallenata era intolerable y se dedicaban a pasear en motos acuáticas", aseguró un vecino.
De acuerdo con el residente el lugar se ha descompuesto mucho a raíz de la droga. "Aquí llegaban yates y lanchas rápidas con personas desconocidas", agregó.
La Fiscalía de Droga también se encuentra tras la pista de dos residentes de Isla Grande, a quienes vinculan con Torres y Rayo.

 

Según los informes de inteligencia estas personas facilitaron la compra de las propiedades y habrían intentado forzar la venta de un local de diversión a la red.
También se mantienen bajo investigación otras tres propiedades en Isla Grande.
La fiscalía se encuentra analizando algunas escrituras de propiedades y derechos posesorios que se remontan al año de 1957, para determinar quienes son los propietarios originales de los terrenos en que se encuentran las viviendas.
La investigación internacional contra Rayo Montaño, también se ha extendido a sus hermanas Yolanda, María Luisa y Sara Maritza, a quienes les congelaron sus cuentas bancarias y tarjetas de crédito.
La Agencia Norteamericana Antidrogas (DEA) logró mediante escuchas telefónicas detectar y determinar la forma de operación de la organización criminal y establecer que el narcotraficante colombiano mantenía un importante centro de operación en Panamá, el cual se ramificaba hacia Estados Unidos.


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236006
Fecha y hora de publicación

101 años de Panamá América

 
101 años Panamá América