Ella observa la falta de principios familiares y valores humanos.
Emiliani considera que en los programas los padres deben aprender a sobrellevar a los jóvenes, pues ellos andan solos.
"Precisamente, estos jóvenes carecen de un liderazgo paterno o materno en sus casas. Por ende, salen a la calle en la búsqueda de ese liderazgo, muchas veces, convirtiéndose ellos en líderes de pandillas", manifiesta.
La psicóloga clínica agrega que además son jóvenes carentes de una verdadera y real comunicación afectiva y falta de supervisión de sus padres.
"Son hogares disfuncionales en que la enseñanza de los valores humanos y principios familiares están ausentes", insiste.