CON LA llegada del verano miles de niños de la ciudad se las ingenian para disfrutar de las vacaciones.
Pero algunos, por no vivir en lugares con acceso a áreas verdes, no pueden disfrutar de sus regalos de Navidad como quisieran y se arriesgan en las calles.
En este caso, las piscinas se han vuelto juguetes peligrosos, como es el caso de los niños de Calle B ( Patio Pinel), corregimiento de El Chorrillo, donde el ingenio es lo que sobra, ya que decidieron colocar su piscina en la planta baja del edificio donde viven, sin perjudicar a terceros. Así como los niños de este corregimiento muchos se las ingenian para no verse privados de la diversión. Sin embargo, es recomendable que a los niños los acompañen sus padres para tomar precauciones.