Nación

Países dudan si deben apoyar Plan Colombia


Washington.- Algunos altos funcionarios del gobierno del presidente Bill Clinton, así como un preponderante número de diplomáticos latinoamericanos reconocen en privado que los países limítrofes de Colombia divergen todavía en los temas claves que deben resolver si se convirtieran en aliados del "Plan Colombia".
Por solucionar están tanto las pláticas de paz entre el gobierno de Bogotá y las guerrillas, como la distribución de asistencia económica y militar que Washington prevé para los países limítrofes, a través del plan que fue creado con 1.300 millones de dólares que le asignará el Congreso.
Fuentes oficiales consideran probable que el tema sea tratado, aunque de manera informal, por la secretaria de Estado, Madeleine Albright, durante su visita a México para la toma de posesión del presidente electo Vicente Fox, con el mandatario de Colombia, Andrés Pastrana, así como con la presidenta de Panamá, Mireya Moscoso.
Mientras que Pastrana considera que el "Plan Colombia" de asistencia militar, económica y social es un "factor indispensable" en su lucha contra el narcotráfico y las guerrillas, los gobiernos de los países limítrofes como Brasil, Panamá y Venezuela tienen serias dudas sobre los efectos de su ejecución.
Estas dudas que los funcionarios aquí expresan en privado, discrepan de la reiterada confianza expresada por el jefe de la oficina de la lucha antidroga de la Casa Blanca, Barry McCaffrey, quien sólo ayer expresó que el "Plan Colombia" funcionará, aunque admitió que no será un proceso rápido o fácil.
Para McCaffrey, ese proyecto, al que EU ha aportado 1,300 millones de dólares, conducirá a la recuperación económica de Colombia, a su seguridad interna y al respeto a los derechos humanos, a un fuerte compromiso con la democracia y las normas legales y a un incremento de la estabilidad en la región.
"El problema es que es un plan que aún no ha sido puesto a prueba", advirtió un embajador latinoamericano que solicitó que no se usara su nombre.
Refiriéndose a la reciente ruptura del diálogo ocasionado por las FARC, el diplomático añadió: "Es imposible prever cómo se puede poner fin a una lucha de tantas décadas, cuando una de las partes goza de inmunidad en vastos espacios territoriales e interrumpe las conversaciones de paz cada vez que aparentan llegar a una solución".
Por otro lado, los más representativos voceros del gobierno de Clinton, encabezados por el subsecretario de Estado, Thomas Pickering, continúan su recia defensa del proyecto y del gobierno de Pastrana.
Pastrana, declaró Pickering, "procura traer la paz a su acosado país implementando una estrategia comprensiva para frenar la producción y el tráfico de narcóticos, fortalecer las instituciones gubernamentales en unos sectores del país cuyas instituciones han carecido de fuerza, y acelerar el crecimiento económico.
Pero hay críticos como Salud Hernández Mora cuya columna en El Tiempo sostiene que el mecanismo más efectivo para destruir el mercado del narcotráfico sería "descriminalizar" el uso de la marihuana y la coca.
"Me decía un experto en lucha antinarcóticos que ni mil Planes Colombia, ni el decomiso de toneladas de coca acabarán con la droga; mientras exista demanda, habrá droga, y cientos de "mulas" dispuestas a llevarla. Por eso, insistió, sólo hay una salida: legalizarla", escribió ayer.


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101 años de Panamá América

 
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